Los montes y los campos cambian, y mucho, y eso
tiene una incidencia directa en la caza y en las especies que habitan
la zona. Los montes se abandonan a la maleza, ya no hay campos de grano
(trigo, cebada, centeno...) como antes, y el maíz se ha multiplicado.
Los incendios también ha hecho de las suyas, y las repoblaciones a
veces avanzan a y veces no. Las liebres, antaño abundantes, se ven a
cuentagotas. Los jabalíes es raro no verlos, los zorros abundan por
casi todos los terrenos.
Hay
sociedades que señalan que se les dan mejor los faisanes (Coristanco),
antaño comida de reyes, que las perdices, casi impensable hace una
década o más. Los corzos, verdaderos reyes en la provincia de Lugo (y
en A Fonsagrada, sobre todo) ya comienzan a establecerse, pese a que la
autovía A-6 parecía un límite infranqueable. En Ponteceso, Cee,
Malpica, Laxe o Cances, entre otros, ya comienzan a verse. No gustan
mucho a los cazadores, porque dejan un rastro tan fuerte que despistan
a los perros de los otros. Las becadas (en la Costa da Morte hay
excelentes cazadores de esta ave, arcea en gallego) son migratorias que
cada vez paran más en los humedales de la zona. Ya toca, por la luna de
noviembre.