| La Arquería Hecha en Casa |
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| lunes, 14 de abril de 2008 | |
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La arquería moderna con el arco compuesto y todos sus accesorios impactó fuertemente este deporte y esto nadie lo puede negar. Sin embargo, también ha producido una reacción contraria entre muchos practicantes de esta noble afición. Actualmente existe un gran número de arqueros a nivel mundial que han tomado la decisión de buscar sus raíces y esto ha dado luz a lo que hoy se titula la arquería “tradicional” y “primitiva”. Estas personas piensan que el equipo moderno es demasiado frío y sin espíritu o alma y deliberadamente buscan dejar atrás lo moderno y lo que algunos con cierta burla han llamado “una bicicleta que dispara flechas,” o sea, el arco con poleas. Ellos han tomado la decisión deliberada de redescubrir el encanto y la satisfacción de un arco simple de madera y si es posible un arco y todos sus accesorios hechos por uno mismo, recreando con exactitud histórica muchas veces los modelos de arco de antaño. Incluso se busca recrear los arcos y flechas de tribus específicas de los Estados Unidos.
La expresión primitiva de este interés pone énfasis en una hechura totalmente fiel a las prácticas y los materiales históricos, utilizando las mismas maderas, produciendo pegamentos en base a partes animales y si es posible, usando solamente herramientas primitivas en el proceso. La arquería tradicional, mientras simpatiza con las nociones primitivistas, y busca lo antiguo y original, también permite el lujo bastante práctico de aceptar algunos elementos más modernos, como son las herramientas y los pegamentos modernos. La idea de coleccionar y hervir partes animales durante horas para producir un poco de pegamento que sí es muy fuerte, pero también muy susceptible a la humedad, hace que algunas personas opten por usar un tubito de algo más fácil.
Yo personalmente representa una mezcla de ambos campos ─ apreciando el poder y la precisión de un arco compuesto por un lado pero también admirando mucho un equipo más natural e históricamente correcto. Cuando se considera lo muy limitado que es la selección de equipo para la arquería aquí en el Perú (en especial fuera de Lima), entonces es una decisión bastante lógica interesarse en la arquería tradicional y primitiva, o en mi caso un poco de las dos. Vivo en Chanchamayo (Peru) entre dos comunidades nativas, así que el interés es natural.
En la Amazonía, la madera por excelencia para un arco es la chonta. Es una madera sumamente dura, al punto que no sirve de mucho intentar trabajarla con herramientas modernas. A diferencia de las maderas típicas del hemisferio norte donde la marcada diferencia entre las estaciones produce una madera ideal con una veta más o menos fácil de tomar en consideración cuando uno desea quitarle madera a un palo para terminar con un arco. La chonta, en cambio, es una especia de palmera y es leñosa y no posee una veta que le guía a la persona que intenta descubrir su naturaleza más ideal. Por eso, yo para hacer mi primer arco escogí la chonta por ser natural de la zona (Chanchamayo), pero opté por el diseño de un arco tipo “flatbow” muy utilizado desde las praderas en el centro de los Estados Unidos hasta el Estado de California en la costa oeste. El flatbow es más ancho que otros modelos como el famoso “longbow” inglés y he ahí su ventaja ─ más ancho, más resistente a las fracturas frecuentemente sufridos por los arcos más delgados.
Mi herramienta principal para trabajar la chonta ha sido un simple machete (uno corto y menos flexible que los normales). Visto lo difícil para cortar la chonta (ni las limas especiales para trabajar la madera sirven mucho), se usa el machete en posición perpendicular para raspar la madera. Es un proceso laborioso y lento, pero evite la tendencia común de meterle sierra eléctrica al arco y al final producir leña y aserrín. Una lijadora eléctrica sí puede ser útil, si es usado con cuidado y no va contra sus principios de primitivismo.
Para los más puristas, la meta por excelencia es lo que se llama el “selfbow”, o sea un arco de un solo palo de pura madera. Si uno es menos purista, se puede hacer un arco con maderas (o hasta fibra de vidrio) en láminas. En ambos casos, el arco puede ser de pura madera o ser recubierto en la espalda con un material para darle más fuerza y protección. Lo primitivo sería recubrir el arco con filamentos de tendones de animales tales como el venado o el alce o aun el res y por supuesto una buena capa de pegamento. Visto que tal acabado no es muy vistoso, se suele cubrir esto con cuero crudo (carnaza) o piel de serpientes para darle un toque especial. El cuero crudo se presta para pintarlo con bonitos diseños y colores. Se ha dicho que entre los nativos de los Estados Unidos, que un arco cubierto con cuero de serpiente valía dos caballos y fue usado solamente por los más grandes guerreros o cazadores. En estos lejanos lugares, se solía usar la piel del cascabel, pero aquí en el Perú la boa es más común.
Una vez hecho mi primer arco, me di cuenta de que necesitaba algo para disparar, o sea flechas. Todavía dedicado a la idea de hacer todo al estilo tradicional, empecé primero con varillas de madera de una ferretería, pero después opté por cortar listones de cedro, que después tuve que trabajar con cepillo y luego con mucha lija para producir al final una flecha aceptable. ¿Pero qué hacer para las puntas y los timones? Todo lo comercial disponible es para insertar en las flechas de tubo de aluminio o carbón. Una de las primeras pruebas fue de enroscar un tornillo con cabeza grande y redonda en un extremo de la flecha y luego envolver unos dos centímetros con alambre delgado de cobre para fortalecer la madera. Luego descubrí la posibilidad de colocar con pegamento los casquillos de calibres tales como 38, 38 especial ó 9mm. Tales puntos chatos de hecho sirven más para la práctica de la arquería que se denomina “roving” o simplemente andar en el campo sin destino fijo disparando a hojas, palitos, etc. con el fin de imitar las condiciones de la caza, disparando con el sistema instintivo en ves de usar las modernas miras tan vistas en los arco compuestos. Y para los cazadores ─ ¿qué? Como se podrá apreciar en las fotos, la punta es de dos filos y es simplemente cortada del acero de un serrucho viejo que encontré por allí. Un poco de trabajo con el esmeril y al final con una lima fina es todo lo que se necesita para producir una punta de caza bastante servible.
Hasta ahora he usado tintes y lacas comerciales para el acabado de las flechas. Me interesa usar tintes naturales disponibles en la selva y estoy buscando el achiote fresco para el color rojo y el huito para el color negro. Ambas plantas producen tintes muy intensos y duraderos que han sido usados durante siglos por los nativos. Con este mismo interés en la forma natural o primitiva de hacer las cosas, ahora estoy cosechando los espigazos de la caña brava para replicar las flechas usadas hasta la actualidad por los nativos amazónicos.
¿Y qué hay del nock? ¿Cuándo fue la última vez que Ud. vio un nock para las flechas de madera? La única alternativa que se me ocurrió es el “self” nock, o sea simplemente una ranura cortada en un extremo de la flecha. Yo he unido tres repuestas para sierras de metal con “masking tape” y con esto hago el corte. Otra vez, hay que fortalecer la madera para que no se reviente con la fuerza de un disparo y esto se puede hacer con un buen hilo de coser delgado como se usa en las renovadoras de zapatos. Este hilo también sirve para fijar bien (además del pegamento) las flechas. Las plumas de pavo son las más usadas para las flechas porque son fuertes y son las más disponibles. Se recomiendan las de los pavos de chacra, porque el pobre pavo en venta en un mercado suele tener las plumas muy maltratadas.
Ya contando con el arco y las flechas, solamente faltaban ciertos accesorios tales como un buen blanco o paraflechas, un portaflechas (carjaj o “quiver”). Ah, y por supuesto, ¡la cuerda para el arco!
En cuanto a los paraflechas, he hecho tres tipos diferentes para probar. Uno es de cartón corrugado en tiras cortadas de tal manera que el arquero está mirando las ranuras en el cartón. Todas las láminas se colocan prensadas y esto posibilita el cambio de las secciones más deterioradas de vez en cuando con cartón nuevo. Otra opción que se ve en las fotos es de imitar los paraflechas tradicional redondas y de paja. En Chanchamayo la paja es bastante escasa, así que, se puede emplear las hojas largas de la caña brava. El tercero modelo está hecho de varias láminas de espuma pegadas con algún cemento de contacto como Terokal y cubierto con tela de yute que permite dibujar el blanco, sea de círculos o alguna figura animal.
En cuanto a los portaflechas (quivers), esto es quizás la parte más fácil. Es fácil encontrar una variedad de cueros, nylon, lonas delgadas, etc. que uno mismo puede cortar en la forma más adecuada para un quiver de espalda, cintura o de bolsillo. Cuando no hay una máquina de coser disponible para esta clase de material, se puede llevar el producto ya cortado a una renovadora y por poco dinero pedir que se lo cosan. Lo mismo se aplica para un tab o guante para disparar.
Ahora lo más esencial ─ la cuerda para el arco. Con la misma renuencia de comprar algo ya preparado, se puede comprar el hilo que se vende para coser zapatos que comúnmente se ve en venta en pequeñas madejas de color marrón o negro que en mi experiencia usualmente alcanzan para una sola cuerda. También se ofrece este hilo muy fuerte en mayores cantidades. Es más grueso que el hilo usado en las flechas. Yo he optado por empezar con quizás la cuerda más fácil de hilos paralelos, en vez de la cuerda trenzada. La cuerda es una sola cuerda continua y en mi caso, se hace con unos clavos en una tabla para envolverla con la medida necesaria para el arco. Yo uso 8 a 10 vueltas completas de hilo para un arco de 35 a 40 libras. El hilo que me sobra de una madeja me sirve para revestir los dos extremos de la cuerda. Utilizo el hilo dental encerado para revestir la parte central de la cuerda donde se coloca la flecha y incluso para hacer el tope para indicar la colocación exacta de la flecha.
Bueno, uno puede visitar una tienda de armas o materiales para deportes y comprar todo lo que se necesita para practicar este tan noble y divertido deporte de la arquería. La única limitación siendo el tope crediticio en la tarjeta de crédito. Pero también se puede juntar una variedad de materiales casi gratis y trabajar con sus propias manos y terminar con un excelente y admirable equipo para el mismo fin. El “self bow” por más primitivo que sea, no es necesariamente menos certero en el momento de disparar o menos capaz de matar hasta la presa más grande. Los cazadores con equipos primitivos o tradicionales solamente en los Estados Unidos ya son miles y miles en número.
La arquería tiene una larga historia importante que obviamente falta mucho por recorrer. Los continuos adelantos tecnológicos seguirán seguramente mejorando nuestros arcos y flechas, pero al mismo tiempo, el arco simple de un palo de madera definitivamente no ha muerto y promete estar con nosotros por mucho tiempo más.
Victor Edsall Clanin
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Hits: 708 Comentarios (3)
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maderas
escrito por geli, junio 06, 2008
que maderas se pueden usar en uruguay para hacer un arco?
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maderas
escrito por geli, junio 07, 2008
podrías decirme por favor que maderas pueden usarse en uruguay para fabricar un arco?
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... escrito por admin, junio 09, 2008
No conosco las maderas de Uruguay pero esta relacion encontre por la web y quiza te sirva:
Para cuerpos combinados 1- Guayubira 2- Arce 3- Guatambú 4- Quina 5- Mora 6- Grapia Para combinar en respaldos 1- Arce 2- Platano 3- Jequetibá 4- Caoba 5- Grapia Para arcos macizos 1- Arce 2- Guatambú 3- Mora 4- Guayibira report abuse
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