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Una operación de la Guardia Civil, los Mossos
d'Esquadra y el Cuerpo de Agentes Rurales de la Generalitat ha
permitido detener a siete cazadores furtivos que actuaban en espacios
protegidos de Tarragona, Lleida, Ciudad Real, Jaén y Córdoba
En
el marco de esta operación, llamada Cazorla, también han sido imputadas
otras cuatro personas por delitos de asociación ilícita, tenencia
ilícita de armas y contra la flora y la fauna, según ha informado hoy
el gobierno catalán.
Las
investigaciones comenzaron en junio del pasado año, cuando miembros del
Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), de los Agentes
Rurales y de la policía autonómica constataron la existencia de un
grupo organizado especializado en la caza furtiva de especies
cinegéticas, no cinegéticas y en peligro de extinción.
La
organización, según estas fuentes, realizaba de manera continuada
acciones de caza furtiva en diferentes puntos de España, principalmente
en épocas de veda y en espacios protegidos, donde mataban ejemplares de
especies de gran valor, como la cabra salvaje o el muflón.
En concreto, la red desmantelada actuaba en parques y reservas naturales de Tarragona, Lleida, Ciudad Real, Jaén y Córdoba.
Los
detenidos salían a cazar durante la noche y usaban armas sin licencia y
con dispositivos prohibidos, como silenciadores o visores ópticos.
En
la operación se han llevado a cabo numeros registros domiciliarios, en
los que se han decomisado siete rifles, diez escopetas, nueve
cuchillos, cuatro visores ópticos y cartuchos de diferente calibre.
La
policía también ha localizado una treintena de trofeos de jabalí y
veinte cabezas de ciervo, muflones, gamos y jabalíes, así como cabezas
y crías de animales congeladas.
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