Jose Damián Aranda es todo un experto conocedor de la caza de perdiz
con reclamo. Este veterano cirujano del Hospital Santa María del Rosell
de Cartagena ha escrito, junto con el anestesista Cándido Martínez
Pretel, Buscando a Fabián, un libro de once cuentos sobre la caza de
esta ave. En él se incluyen refranes y recetas de cocina del Campo de
Cartagena. A partir de sus vivencias como cazadores, los doctores
proponen once cuentos en trescientas páginas. Lógicamente, el Fabián
del título es el ave.
- Usted lleva toda una vida dedicada a la medicina. ¿Cómo se le ocurrió la idea de escribir un libro sobre caza?
- Somos dos médicos a los que nos gusta la caza y llevamos muchos
años practicándola. El doctor Cándido Martínez apareció un día con
manuscritos y los juntamos con los míos. Los retocamos, le añadimos
dibujos y refranes y hemos decidido publicarlo. Nuestra intención no es
vender, sino contar nuestra afición.
- ¿En el libro se dan consejos para mejorar la caza?
- No es el típico libro de caza. No es para cazadores. Es un libro
ameno para todos con la intención de que los lectores puedan pasar un
rato alegre. No contamos anécdotas, aunque las usamos para escribir
relatos cortos, cuentos- Las historias tienen una base de realidad, y
eso las enriquece. También hemos incluido refranes.
- Y recetas de cocina.
- Son dos recetas de cocina, cuyo ingrediente principal es la
perdiz, por supuesto. La mejor forma de hacerla es en escabeche, porque
ese plato pide vinagre. También se puede hacer con habichuelas. Esos
platos son muy sabrosos y cada vez se hacen menos. El problema es que
ya no hay tradición de comida de caza.
- ¿Cree que ese tipo de tradiciones se ha perdido en el Campo de Cartagena?
- Creo que no se ha perdido, sino que ha sido mal llevada. La caza
de perdiz con reclamo viene de los tiempo de los romanos. Es una
tradición y en la actualidad no se fomenta porque las actuales
licencias de caza no distinguen en este tipo de caza con perdiz.
- ¿En qué consiste?
- La caza no es ir a matar perdices; ésa no es la intención. El
protagonista es el reclamo. Él manda, él dice lo que se tiene que hacer
y tiene toda la ventaja para que salga bien. El pájaro debe ser capaz
de atraer a otro debajo de él y ése es el momento en que lo puedes
matar. Hay un reglamento no escrito, que si se incumple te convierte en
un matarife.
- Entonces, supongo que su reclamo debe estar bien cuidado. ¿No?
- Es el rey de la casa. Para tener un buen reclamo tienes que
cuidarlo desde su nacimiento, conocer su canto, cómo es su plumaje, sus
celos y todo lo que le rodea. Es estar pendiente de él muchas horas. En
ocasiones puede tener los mismos cuidados que un hijo. Un experto
cazador puede tener cuatro o cinco reclamos, de los que dos son los
punteros.
- ¿Cuál es la mejor época para cazar la perdiz?
- La mejor es durante el mes de enero y la mitad de febrero. Este
año no ha sido bueno. A esas seis semanas hay que descontar los días de
viento, la lluvia y el celo de la perdiz. Al final se queda en dos
semanas. Pasas todo el año esperando y cuando llega pasa muy rápido.
- Usted conoce casi todo los rincones del Campo de Cartagena. ¿Cuál es el mejor sitio para la caza?
- (Ríe) Es algo que ningún cazador te dirá. Todos los cazadores
tenemos un sitio donde cogemos más piezas, pero es un secreto que nadie
quiere decir.
- Al menos dígame la mejor hora.
- Al alba, a partir de las siete de la mañan
a, aunque sólo es media
hora. Al sol, entre las diez y las doce de la mañana y por la tarde
entre las tres y las seis.
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