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Los agricultores quieren soluciones a los daños en
sus explotaciones y los cazadores dejar de ser el blanco de las
acusaciones como provocadores de la plaga de conejos que asola los
viñedos de Requena-Utiel. De no llegar soluciones para ambas partes el
enfrentamiento entre los dos colectivos puede desencadenar una fractura
social en muchas poblaciones de esta comarca del interior de Valencia.
Si
los diferentes agentes sociales -Conselleria de Medio Ambiente,
ayuntamientos, agricultores, cazadores, organizaciones agrarias- no
consiguen una solución que favorezca a todas las partes, pero sobre
todo a agricultores y cazadores, la plaga de conejos, que esta causando
importantes pérdidas en los viñedos de la comarca de Requena-Utiel,
lleva camino de provocar un enfrentamiento social con imprevisibles
consecuencias.
Es público y notorio la existencia de la plaga y los graves daños
que esta provocando en los viñedos, pero por el momento no está claro
el origen y tampoco las soluciones. Una situación que ha derivado en un
enfrentamiento abierto entre cazadores y agricultores.
Los viticultores culpan de la plaga a los cazadores, y les acusan
de una gestión "nefasta" de los cotos, como ejemplo afirman que han
eliminado sistemáticamente a predadores, como los zorros, "provocando
desequilibrios del medio natural como la plaga de conejos que estamos
sufriendo".
Otra acusación que pesa sobre los cazadores es una supuesta
repoblación de los cotos con especies foráneas, "estos conejos no son
los autóctonos, plantan cara a los perros y trepan a las vides y a los
olivos", matizaron los agricultores.
Los agricultores, en su mayoría, tienen claro que quienes deben de
correr con los gastos originados por la plaga de conejos en sus viñedos
son los cotos y en su defecto la Consellería de Medio Ambiente, Agua y
Urbanismo o la de Agricultura.
Por su parte los cazadores defienden la gestión de los cotos, y
aseguran que siempre han estado a disposición del agricultor para
solucionar los problemas que ha provocado la caza en sus explotaciones.
Asimismo niegan categóricamente haber repoblado con especies
alóctonas. En este sentido existen pruebas recientes de ADN que
ratifican que los conejos cazados en la zona son los originarios del
terruño, aunque, es cierto que los alcaldes de Venta del Moro y
Villargordo del Cabriel han solicitado nuevas pruebas de ADN.
Las sociedades de cazadores, culpan a los viticultores de tener
mucho que ver con el aumento de la población de conejos con los grandes
montones de piedras, procedentes de los desfondes de terreno, que han
dejado al lado de los viñedos y caminos agrícolas.
Los propietarios de explotaciones niegan que este sea el origen de
la plaga, aunque algunos si reconocen que estos montones de piedras se
han convertido en la "vivienda ideal" para los conejos.
Esta diferencia de criterios ha ido pasando de un simple rifirrafe
a un enfrentamiento abierto, en el que presidentes de sociedades de
cazadores han puesto encima de la mesa su dimisión, y hasta se ha
barajado la posibilidad de que alguna de estas sociedades pueda
disolverse. En las poblaciones más pequeñas la situación se agrava, y
hay vecinos, ubicados en bandos opuestos, que han acabado retirándose
la palabra.
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