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Asociación de Caza con Ballesta del Perú
Tecnicas de rastreo PDF Imprimir Corre-e
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Índice del artículo
Tecnicas de rastreo
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TÉCNICAS DE RASTREO DE PRESAS HERIDAS.
El rastreo de animales heridos sin la ayuda de perros o terceros era una habilidad de la cual dependieron nuestros antepasados para sobrevivir.

Emplazamiento correcto del primer disparo. Impacto torácico alto sobre una corzuela que terminó afectando la columna vertebral (esquematizada en verde) y el vértice del omóplato (en negro). El corazón se halla ubicado por debajo del tercio anterior de la luneta (círculo rojo). Nótese el corte limpio de los bordes de la herida de salida debido a la buena deformación de la punta empleada.
Lamentablemente hoy en día ésta destreza para rastrear las presas está considerada cómo un arte comparable a la interpretación de las huellas, algo que muy pocos cazadores dominan.
Antes de entrar en detalles sobre cómo se rastrea una pieza herida es necesario estar concientes de dos hechos sobresalientes en ésta actividad de la vida; uno malo y el otro algo mejor.

La mala nueva se refiere a de que cada diez intentos realizados para recuperar un animal herido llevados a cabo sin la ayuda de perros, escasamente el 50% de los mismos tienen un final feliz.
La buena noticia es que esos intentos que llegan a un final feliz son realizados por cazadores sumamente familiares con el terreno y acostumbrados a éste tipo de juegos. La pregunta entonces es, ¿sí la situación así lo demanda, posee Ud. las habilidades como para emular a David Crockett?
Evidentemente la mejor forma para no terminar jugando a las escondidas con una presa herida es emplazando el primer disparo dónde se debe, con el cartucho y la punta adecuados para el trabajo, pero aún así al mejor cazador se le escapa una liebre. Y una vez que ésta se dio a la fuga comienza el baile. Pocas situaciones en la vida pueden resultar tan frustrantes para un cazador de ley como saber que ha herido a su trofeo y no poder hallarlo, y una iniciado el juego sólo resta una alternativa; seguir el paso de la presa. De abandonar la justa ni pensarlo.
¿Qué actitud tomar ante un animal presumiblemente herido y que ha desaparecido en la espesura del bosque o en medio de altos pajonales? Junto a los diferentes rastros que la presa pueda dejar a su paso, el cazador debe de echar mano a otros elementos de su coleto que le resultarán de ayuda en la tarea. Los mismos son perseverancia, razonamiento lógico y observación. El conocimiento llega después.
Cómo cualquier actividad que se emprende, la clave para obtener resultados positivos se halla en sistematizar el trabajo, fraccionando el mismo en objetivos o pasos a dar.
Las dos preguntas que surgen naturalmente, y que uno está forzado a plantearse al comenzar el rastreo de un animal herido son, a), hacia adonde se dirige y b), que distancia recorrerá antes de recostarse a reposar o caer muerto.
Comencemos entonces por responder estos interrogantes, teniendo en cuenta que la dirección de fuga depende del tipo de terreno, posición sobre el terreno del cazador, vegetación presente, y ocasionalmente del viento, mientras que la distancia a recorrer será determinada por el tipo de herida infligida, y en aquellas heridas que así lo permiten, por la actitud del cazador.
Aclaremos éste último punto antes de continuar. ¿Cuales son las actitudes del cazador que determinan un cambio en la conducta de fuga de la presa, y cuales son lo tipos de heridas en las que estas conductas del cazador pueden alterar la repuesta?
Una actitud agresiva, como el comienzo de una persecución abierta inmediatamente después del disparo, obligará a aquellas presas con heridas abdominales y de los miembros a mantenerse en movimiento en forma constante para poner la mayor distancia posible entre ella y su perseguidor. Veremos más adelante que ésta no es la respuesta normal de un animal con ese tipo de lesiones.
¿Cuales son los factores que inciden sobre la distancia y dirección de fuga de un animal?
La distancia que un animal recorrerá dependerá del tipo de herida (por la hemorragia y el dolor), por las cacracterísticas del tereno (lano, en pendiente). y de la actitud de del cazador (persigue inmediatamente o espera), mientras que la dirección de fuga está relacionada con la dirección del viento (la presa tratará de huir con el viento de frente), la posición del cazador en el terreno (que obliga al animal a laejarse de él) y la cercanía de refugio (al cual se dirigirá el animal.
Teniendo en cuenta estos factores, veamos ahora cuando y cómo se rastrea un animal herido y los porque de cada una de estas reglas.
Comencemos describiendo las heridas, que determinan la distancia, y al mismo tiempo haremos referencia a la actitud correcta a seguir por el cazador.
Generalidades.
"Cada tipo de herida es seguido por un patrón de reacción fijo que es independiente de la voluntad del animal y que resulta de los cambios funcionales que la herida genera".
Un animal con ambos pulmones perforados correrá 150 a 200 metros en línea recta antes de desplomarse muerto, independientemente de sus deseos por poder continuar. Por otro lado, en medio de una pendiente, y sí el disparo ha fracturado uno de sus miembros posteriores, el animal sólo podrá a descender, ya que para escalar necesita de la fuerza de sus miembros posteriores, con los cuales no puede contar. La inversa ocurrirá sí resulta herido en una de sus manos, en cuyo caso tratará de ascender.
Esta lógica puede aplicarse sucesivamente con cada tipo de herida, y eso es precisamente lo que haremos. ¿No está plenamente seguro de esto? Por curiosidad, y para salir de la duda, haga la prueba de treparse a una silla utilizando una sola pierna para ello. Obviamente en éste caso resultará más sencillo, y con un menor gasto energético, descender saltando sobre un solo miembro.
Para simplificar la descripción separaremos a las heridas en torácicas, abdominales y de los miembros y las trataremos en forma separada. Los animales que resultan heridos en el sistema nerviosos central (cerebro), o en el sistema periférico (médula espinal), simplemente se desploman sobre su sombra, pudiendo perecer en forma instantánea o ser necesario el remate posterior. En cualquier caso éste tipo de heridas no entran dentro de aquellas que nos forzarán a rastrear, por lo que serán dejadas de lado.

LAS HERIDAS TORACICAS.
Código de colores. Amarillo: cerebro y columna vertebral. Rojo: corazón. Azul: pulmones. Celeste: triángulo vital. Verde: Huesos del aparato locomotor.

Las heridas del tórax corresponden a las lesiones pulmonares, cardíacas, de los grandes vasos torácicos, los hueso del miembro anterior, y la porción de la médula espinal que transcurre por el tórax.
Por herida torácica entenderemos cualquier tipo de herida que afecte al corazón, los pulmones o los grandes vasos, ya sea a uno de ellos o a más de uno de estos órganos en forma simultánea, independientemente de que afecte huesos o alguna porción de la columna vertebral.
Como regla general podemos decir que las heridas torácicas producen carreras en línea recta de entre 100 y 200 metros. ¿Porqué esa distancia y porqué en línea recta?
La distancia esta dada por la cantidad de sangre que el corazón es capaz de bombear antes de que la hemorragia haga que este órgano colapse por falta de llenado. La distancia recorrida no es entonces una decisión que pueda tomar la presa sino del tiempo en que el combustible del tanque tarde en agotarse. Simplemente cuando la sangre cese de irrigar el cerebro, con lo cual se pierde irremediablemente toda repuesta motora, la presa caerá desvanecida. Posteriormente cesan todas las funciones vitales y sobreviene el fin.
Bien, ¿y porqué en línea recta? Esto es más simple aún, pero recuerde que estamos generalizando. Siempre habrá excepciones, dadas por variables no controlables. Pero en general el razonamiento es el siguiente. La primera reacción del animal ante el impacto y el estruendo del disparo, es huir. Simplemente tratará de poner la mayor distancia posible entre él y el objeto de sus molestias, sin detenerse a meditarlo mucho. Los primeros metros de ésta carrera son por lo general hacia el lugar más cercano que le ofrezca reparo o salida del lugar dónde se encuentra.
Siendo la distancia más corta entre los puntos A y B la línea recta, cualquier presa que halla cursado primer grado correrá de esa manera. Después, si hay tiempo y fuerzas para ello, el animal puede buscar otros caminos y alternativas de evasión, pero en este caso, con una hemorragia que lo esta desangrando rápidamente, no habrá un después. Entonces la fuga será, a grandes rasgos, en línea recta y por 150 metros.
Sí dispusiésemos del espacio necesario, podríamos analizar varias alternativas al escenario descrito, que no son más que la excepción a la regla. Pero mencionaremos solamente las dos que son más frecuentes de observar.
La primera de ella ocurre con el empleo de munición de alta velocidad, bajo peso, punta hueca y expansión violenta. Sí, y este sí al inicio de la oración es importante, la misma penetra en el tórax expandiendo rápidamente dentro del mismo, la enorme cantidad de energía liberada en tan corto tiempo, conocida cómo hidro impacto, puede producir la muerte en forma fulminante debido al masivo estallido de capilares sanguíneos. En éste caso el animal cae de la misma manera que sí hubiese recibido un mazazo en medio del testuz.
La segunda excepción, diametralmente opuesta a la anterior, ocurre con el empleo de munición blindada de punta cónica (munición de guerra). La misma tiende a perforar la res sin liberar energía durante su trayecto dentro del animal. En ocasiones es factible observar animales con ambos pulmones y ventrículos cardíacos perforados correr mas de 200 metros antes de perecer. Pero recuerde que ambos ejemplos son las excepciones que confirman la regla.
Las heridas abdominales.


 
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