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Piden regular la caza en África para paliar el hambre y evitar el comercio ilegal de carne |
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Cambio de registro de los investigadores en África.
Tras años de pedir la prohibición de la caza en las selvas, ahora
consideran que la medida ha sido inútil puesto que la mayoría de los
cazadores matan animales simplemente para subsistir.
Es
más. Ahora piden que se permita cazar y que incluso se fomente el
comercio local y legal de la carne de caza, siempre que sea controlada
y no de animales en peligro de extinción. «Es la única manera de que sea una caza sostenible y no se condenará a nadie a pasar más hambre de la que hay»,
asegura el Grupo Consultivo de Investigaciones Agrícolas
Internacionales (CIFOR), una ONG que promueve el desarrollo humano, la
conservación del medio y la equidad.
Los investigadores de este grupo afirman que la «prohibición
absoluta del comercio de carne de caza en África central podría tener
consecuencias nefastas para los pobres de la región». La causa no
sería otra que la extinción a escopetazos de todos los mamíferos, aves
reptiles o anfibios dentro de cuatro décadas debido al hambre. Antes
que esto ocurriera, se habría exterminado a las especies todavía más
vulnerables como los elefantes, gorilas y primates en general.
La caza o captura anual de animales en África central asciende a
más de un millón de toneladas, lo que equivale a casi cuatro millones
de cabezas de ganado. La carne de caza de la selva aporta cerca de un
80% de las proteínas y grasas necesarias para la dieta en las zonas
rurales, según el informe publicado por CIFOR, que cuenta con el apoyo
de ONG regionales y de la Sociedad para la Conservación de la Vida
Silvestre (WCS).
El cambio de paradigma viene a reconocer que la situación de
ilegalidad de la caza sólo beneficia a las mafias de furtivos y
establece una economía oculta para los gobiernos y los
conservacionistas. De ahí que promuevan la creación de una red de
comercios locales y legales donde se pueda vender la carne de caza que
no afecta a la conservación y deje beneficios en los pueblos, además de
evitar que todo el mundo sea furtivo.
«Un buen comienzo para replantear el problema sería centrarlo
en los medios de vida sostenibles, en lugar del bienestar animal nivel
internacional», afirma Frances Seymour, director de CIFOR. «Si
se garantiza a la población local el aprovechamiento de los beneficios
del uso sostenible de la caza, será posible gestionar y negociar
regímenes selectivos de caza», añadió.
La vida silvestre también se ve perjudicada por las industrias
maderera y de la minería. La apertura de pistas y creación de poblados
con los trabajadores y sus familias en puntos de la selva hasta
entonces inaccesibles, conlleva una mayor presión sobre la fauna. La
mayoría de estas empresas —casi todas multinacionales— contratan
cazadores para abastecer de carne los poblados. Da igual que esté
prohibido, porque nadie vigila la actividad y las proteínas frescas son
siempre bien recibidas.
La crisis de la carne en África central es el centro de muchos
organismos dedicados a la conservación. Promueven medidas enérgicas
contra la caza, «creando confusión y equívocos acerca de los
vínculos entre la caza, el comercio de especies, los medios de vida y
los ecosistemas», señala CIFOR.
La caza forma parte importante de los ingresos de muchas personas,
llegando a ser el 90% de los ingresos de muchas zonas de la República
Democrática del Congo. «Esto contradice la idea de que la prohibición de toda venta de carne es una solución para los pobres y la conservación», añade.
«Sólo si se otorgan derechos al cazador local, se le pueden
explicar sus consecuencias, y él asumirá su responsabilidad de cazar de
manera sostenible», concluye.
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