| El venado cola blanca Parte 2 |
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Comportamiento machos y hembras durante la gestación:
El comportamiento de los machos de una población silvestre de venados cola blanca durante la "corrida", está directamente asociado con la edad del animal. Los machos "dominantes" de 4.5 años de edad o mayores, son venados que defienden a la hembra que encuentran en "estro" dentro de un área determinada, expulsando a cualquier macho que pretenda acercársele.En contraste con lo anterior, los machos más jóvenes "no dominantes" (con edades de 1.5, 2.5 y 3.5 años de edad) es común que "deambulen" de un lado para otro en busca de hembras en "estro". Es común que los machos "dominantes" definan dentro de su ámbito hogareño líneas de 100 o más metros de longitud, en donde a cada 30 o más metros, acondicionan sitios denominados "escarbaderos", los cuales preparan "manoteando" el suelo con sus patas delanteras. Estos "escarbaderos" generalmente se localizan al pie de una rama de árbol, la cual "mascuchan" con el hocico y tallan con la frente y astas, dejando de esta forma su saliva y las secreciones tipo "seboso" que se presentan sobre el pelo de la frente. Complementan el "marcaje" de estos sitios con la orina que depositan sobre el "escarbadero", la cual pisotean para mezclarla con el suelo. Estos "escarbaderos" son revisados por los machos una o dos veces al día (si no están acompañando a una hembra que va a entrar en "estro"), con el objeto de saber si fueron visitados por una hembra en "estro" o próxima a estarlo (ya que éstas orinan sobre los "escarbaderos" cuando los visitan), lo cual es detectado por el macho por la presencia de una mayor concentración de hormonas sexuales en la orina depositada. Si esto sucede, el macho se lanza en busca de la hembra en "estro" para cubrirla, siguiendo el rastro que esta deja al caminar. Ver tambien el siguiente articulo: Clave para determinar la edad del venado Gestacion y nacimientos:
Generalmente los cervatillos son paridos en un matorral denso, donde es posible ocultarlos de sus depredadores, y no obstante que los recién nacidos pueden parecer fácilmente vulnerables por los coyotes u otros depredadores, la protección que les imparte su pelambre moteado, los hace pasar prácticamente inadvertidos a los depredadores, al confundirse con las sombras que proyecta la cobertura vegetal y por su casi total carencia de olor durante los primeros días de nacidos (Halls, 1978). Observaciones de campo, han permitido constatar que cuando el parto es normal, comúnmente no excede de una hora, y una vez realizado, la madre olfatea a su cría y procede a secarla lamiéndola con el objeto de activar la circulación del recién nacido. Posteriormente, la madre se come la placenta, la cual contiene un alto nivel de hormonas. Después de 15 o 30 minutos de nacido, el cervatillo se levante buscando mamar la ubre de la madre para obtener las primeras ingestiones de "calostro", producto lácteo que le proporciona al recién nacido, además de una excelente calidad alimenticia, los primeros anticuerpos que lo protegerán de las enfermedades que la madre haya padecido. El período de lactancia de los cervatos generalmente se extiende durante dos meses; sin embargo, es común que a partir de la segunda o tercer semana de nacidos, comiencen a consumir forraje natural. El moteado del pelambre de los cervatillos tiende a desaparecer en un período que puede variar entre 70 y 100 días después de nacidos. Cabe señalar finalmente, que en edad adulta, cambian su pelaje dos veces al año. En el verano el pelo es de color rojizo-castaño y durante el invierno es de color grisáceo obscuro, más brillante y más largo, además de ser un mejor aislante contra las bajas temperaturas.
Se considera que cuando la relación hembras (madres): cervatos alcanza valores superiores a 1:0.5, o sea, de un cervato por cada dos hembras presentes en la población, las condiciones del hábitat natural se consideran "buenas" desde el punto de vista de calidad alimenticia del hábitat y sanidad de la población en general. Relaciones hembras (madres): cervatos inferiores a 1:0.2, es decir, de un cervato por cada cinco hembras adultas presentes, pueden ser indicadores de una "baja" calidad de hábitat (nutrición inadecuada), problemas de sobrepoblación o "alta" incidencia de depredación.
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