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En un mundo perfecto,
la puntería de su ballesta se ajustaría automáticamente y seleccionaría el
objetivo deseado. Pero, de donde yo vengo, esta es una operación totalmente
manual, pendiente de cualquier posible eventualidad proveniente de la Ley de
Murphy. Más bien es sorprendente cuando nuestro disparo cae en el lugar exacto
sobre el que habíamos apuntado. Son varios los factores a tomar en cuenta al
momento de realizar un tiro con buena puntería.
El meollo del arduo
trabajo que implica lograr un tiro certero en el lugar deseado, radica en la
correcta elección de la mira adecuada. Lo más probable es que la gama de
alternativas variará considerablemente dependiendo del objetivo que tenga en
mente. Teniendo esto en claro, analice las opciones destinadas a la caza y el
modo como éstas trabajan, así como también debe analizar sus puntos
débiles.
Antiguamente un
ballestero guiaba su disparo valiéndose mayormente de un sentido instintivo. Del
tipo de "a la tin marín, de la dopin hue". Generalmente, cada ballesta tenía una
hendidura al reverso del pestillo del gatillo (trigger nut), en lo alto del
cuerpo (stock). Mientras apuntaba, el tirador debía colocar allí el pulgar. Con
la ayuda del ojo al descubierto, él alineaba su objetivo con el nudillo superior
de su pulgar. Usando estas dos referencias visuales, él apuntaría y dispararía,
logrando algunas veces el resultado deseado. Como podrá intuir, este método
estaba muy lejos de ser efectivo. Para realizar tiros más largos, él tendría que
doblar su pulgar para aumentar la altura de su objetivo. Ya se imaginará lo que
ocurría cuando se usaba un proyectil con diferente longitud.
Hoy en día han quedado
atrás estos métodos arcaicos, por lo que las miras son elementos fundamentales a
ser tomados en cuenta. Las miras modernas generalmente son resistentes y
constantes. Si aun así no puede dar en el blanco, yo lo definiría como "un error
del piloto".
Hay tres clases de
miras específicamente diseñadas para usar en la caza: miras abiertas
(peep
sight), de punto rojo (red
dot) y telescópicas. Cada una tiene una razón de ser y cada una es la mejor
alternativa dependiendo de las circunstancias.
La opción más
duradera, simple, ligera y menos cara es la mira abierta. La mayor parte de
fabricantes incluyen una de buena calidad en cada ballesta. Siendo así ¿Por qué
alguien querría gastar más dinero para cambiar algo que ya es
bueno?
La luminosidad del
ambiente es la respuesta que determina el por qué. Con buenas condiciones de
luz, una mira abierta es casi tan exacta como una telescópica o una de punto
rojo. Pero esto es así sólo en la medida que se presenten esta variable. De no
ser así, ellas son más bien una gran desventaja. El problema es el siguiente:
sólo puede verse el objetivo utilizando la luz que ingresa por la pequeña
hendidura de la mira.
Durante la noche y la
madrugada en la oscuridad del bosque, difícilmente hay luz suficiente como para
divisar eficazmente un objetivo u observar con perspectiva el
territorio.
Una vez, ya en las
últimas horas de la tarde, se me ocurrió hacer una prueba de disparos 3D con mi
esposa, Kathy. Ella hizo su práctica utilizando una mira abierta, mientras que
yo usé una telescópica. Ella continuó disparando hasta que la luz del día se
desvaneció. Entonces fue cuando su eficacia se desplomó estrepitosamente.
Después de unos objetivos más, ella dejó de disparar y sólo se dedicó a
observarme mientras yo seguía disparando. No paré hasta no limpiar los últimos
objetivos que quedaban en pié.
Las miras de punto
rojo son muy populares al momento de elegir un método para resolver problemas de
visibilidad. Provee un punto de luz extremadamente intenso para realizar un
correcto apuntamiento, teniendo la ventaja de ser más ligera que la mira
telescópica. Además, su lente no se ve afectada por la lluvia que pudiera
caerle. Están diseñadas para ser usada con ambos ojos abiertos, pero como
siempre, nada es perfecto.
Al ser un aparato
electrónico, deben usar baterías, contactos, etc., los mismos que pueden fallar,
gastarse o dañarse, con la desafortunada consecuencia de dejarlo a usted
desamparado en la
oscuridad. Otra desventaja es que no tiene la capacidad de
acumular luz, incurriendo más bien en el defecto de reducir la luz disponible
por razones de diseño.
La mira telescópica es
de lejos la más popular elección. Utilizan la amplificación para ganar luz,
haciendo más fácil la tarea de ver su objetivo como su señal de apuntamiento en
condiciones de luz baja. También hay modelos disponibles con una retícula capaz
de compensar la trayectoria de la ballesta, ingresando los datos de la distancia
requerida.
Su talón de Aquiles
radica en que tiene un campo visual limitado. En un alcance cercano, que es la
distancia normalmente usada en la caza con ballesta, puede tener problemas
serios. No se debería usar ninguna mira telescópica con una potencia superior a
4X, a no ser que usted prefiera darle un tiro a un pedazo de piel borrosa en vez
dárselo a un venado.
Otro inconveniente
propio de este tipo de miras es el peso. Además de la posibilidad de que la
niebla y lluvia se acumulan sobre la lente, cubriéndola. Por ello, si usted usa
una mira telescópica debe tener un cuidado especial para evitar que esto
ocurra.
Personalmente para mi
caza yo utilizo una mira telescópica con una potencia de 2.5. Para mi, las
ventajas de esta mira son infinitamente más relevantes que sus desventajas. Las
posibilidades extras que gano cazando en la madrugada o muy avanzada la noche,
mantiene lleno mi freezer por mucho tiempo.
Sin embargo, recuerde
que la posibilidad de quedarse hasta tarde no implica que usted lo haga. Dejando
de lado los idealismos, siempre recuerde que la mayoría de accidentes en el
rubro de la caza con ballesta, se producen por no identificar el objetivo
claramente en condiciones de baja luz.
Les deseo lo mejor y
mucha suerte en esta temporada de caza. Diviértanse, tomen las debidas
precauciones y llenen su freezer con mucha carne.
Bill Troubridge(*)
*Bill Troubridge es el
propietario de Excalibur Crossbows en Canadá, cazador y habitual en los
“crossbow hunting tips” artículos que aparecen en la revista Horizontal
Bowhunter que es la publicación oficial de
la Federación Americana de Ballesta.
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