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En el Bajo Rin, arqueólogos descubrieron un arma de combate romana. Lo
que a primera vista parecía un montón de metal uniforme reveló ser luego
parte de una antigua arma de tiro, parecida a la ballesta.
Los
legionarios romanos atacaban a sus enemigos no sólo con espadas,
lanzas, jabalinas y dagas, sino también con armas que lanzaban flechas.

Arqueólogos alemanes hallarón restos extremadamente
raros de una arma de ese tipo en una cantera cerca de la ciudad de
Xanten.
La
ciudad tiene su origen en un fuerte romano llamado Vetera Castra,
fundado en el año 15 a.C. en las inmediaciones de la actual ciudad de
Xanten, que se halla al noroeste de la Colonia de hoy, también una
fundación romana.
En el año 70 d.C., ese fuerte fue destruido
por invasores bárbaros, pero vuelto a erigir. Por la misma época surgió
en el mismo lugar un asentamiento romano, al que se dio el nombre de
Ulpia Traiana y que pronto adquirió categoría de ciudad.
A fines
del siglo III, Ulpia Traiana fue tomada por los bárbaros, pero
reconquistada por Roma a comienzos del IV. A mediados de ese siglo, los
ataques bárbaros aumentaron de tal forma, que la ciudad fue abandonada
por Roma.
En el siglo VII, la población, ya en posesión de los
francos, toma finalmente el nombre de Ad Sanctus, que derivó más tarde
en Xanten.
Bárbaros y romanos
La zona es, como se puede
imaginar, muy rica en hallazgos arqueológicos, tanto bárbaros como
romanos. El objeto de metal que acaba de encontrarse, relativamente
pequeño, de unos 28 por 21 centímetros (véase foto), fue hace 2000 años
la parte central de un arma de tiro mortal, que funcionaba en forma
similar a una ballesta.En ese núcleo
metálico iba afirmado el arco del arma. Restos similares relativamente
bien conservados se habían encontrado hasta ahora sólo dos en España y
uno en Irak.
Pero mientras allí no se conservó nada de las
partes de madera, en Alemania las condiciones geológicas en la cantera
hicieron que en el interior de la pieza de metal aún se encuentre parte
de la construcción de madera a incluso huellas de tendones que
aseguraban el arco. Los arqueólogos lograron determinar además que se
trata de madera de fresno.
Efectos letales
Los restos
encontrados permitieron a los expertos reconstruir el arma. En la parte
central, de metal, se hallaban tensados tendones en forma vertical.
Esos tendones aseguraban sendas mitades del arco. Éste no era de una
sola pieza, sino que estaba conformado por dos mitades.
Los
primeros intentos de tiro mostraron que las flechas lanzadas, que
llevaban puntas de hierro, tenían un "poder de penetración
impresionante". Con el arma se lograban salvar distancias de entre 20 y
40 metros.
A diferencia de las flechas de los indígenas
americanos, las flechas no tenían plumas para estabilizar su vuelo,
pero sí una muesca en la parte posterior para optimizar el lanzamiento.
El arma era tensada con una rosca y en combate tenía efectos
letales. El hallazgo es mostrado en la
exposición arqueológica "Desde el comienzo", en el Museo
Romano-Germánico de Colonia.
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