La pala de la ballesta tiene un único y exclusivo propósito en la vida: acumular y transmitir energía. Traslada la fuerza provista por el arquero al momento de montar el arco. Es así que cumple un importante fin, mantener esta energía estática durante el tiempo de espera requerido hasta que se realice el disparo, aprovechándola y maximizando su rendimiento. Las palas transfieren la mayor parte de esta energía hacia la flecha, determinando su aceleración, logrando su partida y posterior vuelo libre. La energía que no se transmite a la flecha (que generalmente corresponde aproximadamente a un tercio del total), se deriva en la aceleración de las palas y la cuerda. Eventualmente se convierte en una fuerza de retroceso (recoil) y ruido mientras las palas regresan a su posición original, produciendo una reverberación por el aflojamiento de los sujetadores; siendo a veces tan molesto que es capaz de poner los nervios de punta. La resultante del cociente de la energía transferida a la flecha, en relación con la energía total almacenada en la pala, se denomina “eficiencia”.
Ya sea que las palas sean recurvadas o compuestas, todas las premisas en relación con ellas no varían. La única diferencia funcional importante se refiere al modo en que la energía es acumulada. Cuando se trata de un arco vertical, en lugar que el peso de las palas sea sostenido por el sistema del gatillo, es llevado por el tirador. Siendo así, el sistema de "disparo" compuesto es una ventaja a favor de la comodidad del tirador. En el caso de las ballestas comparar los dos tipos de palas es un tema por lo demás controvertido. Sé que esto es como destapar una lata llena de gusanos, pero siempre me ha gustado la pesca y he sido aficionado a ella, así que sigamos adelante. En cada caso las palas se montan de diferente forma, pero en lo que respecta al nivel efectivo del esfuerzo requerido para lograrlo, relacionándolo con la energía de la flecha ("la eficacia"), la pala recurva saca una ligera ventaja sobre la compuesta. Como éstas no tienen poleas ni cables para acelerar o desacelerar, su sistema de montaje es algo más sencillo que el de su contraparte compuesta. Sin embargo esto ocurre sólo por unos pocos puntos porcentuales. Cuando se monta un arco compuesto usted pone la mayor parte del esfuerzo sobre la parte inferior del power stroke, con una pala recurvada esta operación se realiza en lo alto del mismo. Requieren técnicas y grupo de músculos diferentes, pero una vez que usted aprende a hacerlo, ya no sudará la gota gorda. En lo que respecta a la velocidad, es una sorpresa. Las palas compuestas y las recurvadas más rápidas, alcanzan velocidades similares. Las compuestas son más eficaces en el almacenaje de la energía con un power stroke corto, pero la altura de la abrazadera de las ballestas con pala recurvada es menor, por lo que tiene el power stroke más largo para compensarlo y así tener diseño con una longitud mayor. Algunas ballestas compuestas con un power stroke muy largo producen velocidades apreciables con flechas pesadas, generando energías de impacto moderadamente altas. Suena bastante interesante, pero en un mundo en el que sólo se necesita de 30 ó 40 libras por pie para penetrar completamente a un venado, aquella energía extra más bien incrementa el desgaste de su ballesta y flechas. ¡Recuerde! por cada libra extra sobre los 120 pies de energía que su flecha lleve en su trayectoria, sus músculos tendrán que trabajar más para poder cargar 185 libras por pie! En términos de carga del peso, las palas recurvas no las tienen todas consigo. Al no tener poleas y ser una pala ligera no puede disminuir de forma sustancial su peso, ni pueden convertirse en elementos más eficientes para sostener pesos y lograr el mismo resultado que una pala compuesta (por lo general más o menos por una libra). Si las palas recurvadas tienen un talón de Aquiles, lo encontramos en su ancho. Las palas compuestos son mucho más estrechas que las recurvas de alto rendimiento (aproximadamente 6 pulgadas cuando no están montadas y 2 pulgada cuando si). Es así que las palas compuestas son algo más compactas y maniobrables al momento de cazar. Pero lo positivo de las palas recurvas es fundamentalmente su confiabilidad y durabilidad. Es difícil romper algo que no está allí y sin cables, poleas y demás, hay muchos menos elementos que se pueden estropear en circunstancias de tensión. Menos partes, menos mantenimiento, menos problemas. ¡Es la Ley de Murphy en acción! ¿En cuanto a su exactitud? En un mundo perfecto, la pala recurva y las ballestas compuestas son igualmente confiables. Pero en la práctica, el mundo real está bastante lejos de la perfección. Cuando las palas compuestas son tensadas con rigor, pueden presentarse problemas. Cuando se produzca un retroceso extremo, el engranaje de distribución tenderá a tirar de las poleas, afectando su exactitud. Lo contrario ocurre en el caso de su contrapar. Al no haber cables que puedan ser estirados, el punto de impacto permanecerá constante, determinando la exactitud requerida para realizar disparos en ámbitos competitivos, sobresaliendo sobre las ballestas compuestas. Probablemente ya adivinaron cual es mi preferida. Aumentaré ligeramente el grosor para conseguir el peso requerido y tendré la exactitud y durabilidad disponible en los diseños de pala recurva. Pero recuerde que sólo es mi opinión y como dice Dennis Miller, "yo podría equivocarme".
Escápese y practique aprovechando cuando el tiempo sea propicio, o como decimos en Canadá, "dispárele a la paja mientras el sol brille".No tendrá excusa válida si aun no está preparado cuándo llegue la temporada de caza. Hasta entonces y buena suerte.
Bill Troubridge(*)
*Bill Troubridge es el propietario de Excalibur Crossbows en Canadá, cazador y habitual en los “crossbow hunting tips” artículos que aparecen en la revista Horizontal Bowhunter que es la publicación oficial de
la Federación Americana de Ballesta.
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