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PEKÍN.- Una de
las 9.999 habitaciones de la Ciudad Prohibida de Pekín acoge desde este
viernes, la mayor exposición de armas, armaduras y otros objetos de la
Real Armería de Madrid que ha viajado hasta ahora al extranjero.
La exposición, uno de los últimos actos del Año de España en China,
cuenta con 150 obras que habitualmente se muestran en el Palacio Real
de la capital española y que, en algunos casos, salen por primera vez
al extranjero.
Armaduras del emperador Carlos V espectacularmente ornamentadas,
otras para los reyes Felipe III y IV cuando eran niños o ballestas de
caza -arma inventada por los chinos- usadas por Felipe II, son algunos
de los objetos que forman parte de la exposición, organizada por la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (SEACEX).
"Es una muestra que habla con nostalgia de valores como el
altruismo, la tenacidad, la entrega a los demás", destacó al presentar
la exposición el gerente de Patrimonio Nacional, José Antonio Bordallo,
quien señaló que muchos objetos evidencian la minuciosidad y la
perfección "tan apreciadas en China".
Álvaro Soler, comisario de la exposición, subrayó por su parte lo
simbólico de que sea el palacio de los emperadores chinos Ming y Qing
el lugar de acogida, y destacó las similitudes de los museos palaciegos de Madrid y Pekín,
que "situados en dos extremos distintos del mundo, están contando desde
su particular punto de vista una misma historia", las vidas pasadas de
sus monarcas.
Soler recordó que fue en la época de Felipe II -que empezó el museo
de la Real Armería, al comprar la colección de su padre y pedir a sus
sucesores que la mantuvieran- cuando España llevó a cabo sus primeros
contactos con China, a través de misioneros, navegantes, militares y
diplomáticos.
Artesanos venerados
El experto habló con pasión de algunas de sus piezas favoritas, como
un yelmo para Carlos V decorado con motivos mitológicos, y recordó que
en aquellos tiempos, los artesanos que fabricaron esas armas y
armaduras eran tratados con veneración de artista (algunos de ellos,
por ejemplo, llegaban a cobrar por sus obras el triple que el pintor
Tiziano, que trabajó para Felipe II).
Llevar parte de la Real Armería madrileña a Pekín ha costado alrededor de un millón de euros,
y ha contado con la ayuda financiera de Cajamadrid. La directora
general de SEACEX, Maribel Serrano, destacó que la exposición "se
adentra en la mentalidad y la vida de cinco siglos de historia
europea".
La muestra de la Real Armería se clausurará el 6 de enero de 2008, y en noviembre será visitada por los Príncipes de Asturias.
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