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Pasaremos ahora a detallar los diversos tipos
de arcos existentes, sus posibilidades cinegéticas, filosofía de uso de cada
uno de ellos, las cuerdas, geometría de diseño de los
diferentes cuerpos de arco y diversos ‘'extras'' que se pueden añadir
a los mismos para un más eficiente funcionamiento.
Hemos de tener claros algunos conceptos. Si vamos a soltar con dedos
o disparador. Si deseamos un ‘'longbow'', recurvado o compuesto. Que
debemos de dirigirnos siempre hacia una potencia que podamos DOMINAR bajo
cualquier circunstancia y con la que nos encontremos
a gusto; factor importantísimo este y que nos
evitará posibles futuras lesiones; y por último, una
correcta elección de la flecha. Un arco mediocre con una adecuada
elección de flecha es una buena herramienta de caza; en cambio,
un arco superlativo con una flecha inadecuada, no sirve para nada.
Pero ya hablaremos de este asunto en el apartado dedicado a la flecha
y su correcta elección. Dependiendo, también, de si queremos
cazar desde un puesto elevado o ‘'tree-stand'', o a rececho, o al salto,
habrá que tener en cuenta algunos factores. En resumidas cuentas,
elegir un arco con el que nos encontremos totalmente a gusto y cómodo
con él. Esta será la base de nuestras futuras correrías
cinegéticas.
Actualmente los materiales de composición de nuestros arcos
son variados. Pudiendo ir desde la madera hasta las aleaciones ligeras
de aluminio, carbono, grafito y fibra de vidrio, también. Los
arcos compuestos estarán siempre fabricados en aleación;
los otros dos tipos de arco pueden estar construidos en cualquiera
de los materiales arriba detallados, o en una combinación de
los mismos.
Hemos de tener presente que la potencia que es capaz de desarrollar
un arco está almacenada en las palas. Ellas son las que hacen
el trabajo de impulsar la flecha al volver a su posición original.
Dependiendo de cada tipo de arco, se obtendrá una determinada
curva de potencia y un resultado determinado al principio del vuelo
de la flecha.
Los ‘'longbows'' y los recurvados, en el momento que procedemos a
abrirlos, observamos que hemos de vencer una resistencia, mayor cada
vez que abrimos más el arco. Los arcos compuestos, por su especial
diseño y funcionamiento de la polea, notaremos que la resistencia
a vencer al principio es fuerte, pero que de repente esta disminuye
enormemente e inmediatamente llegamos a un punto en que no podemos
continuar abriendo más; a este punto se le denomina muro, y
al punto previo de máxima desmultiplicación de la polea
y de mínimo esfuerzo, valle.
Los arcos compuestos, han de ir a la medida de apertura de cada uno
de nosotros. Hay diversas maneras de hacerlo, una de ellas es por ejemplo,
con el puño de la mano, que aguantará el arco (derecha
en zurdos y izquierda en diestros), cerrado y apoyado en la pared,
con el brazo totalmente extendido y la cara en 90 grados, se procederá a
medir la distancia entre el puño y nuestra barbilla. Esa será nuestra
apertura. La potencia del arco viene marcada, normalmente, a 28'' (en
adelante ‘' serán pulgadas) de apertura; si el arquero tiene
más apertura, conseguirá más potencia, a excepción
de los arcos compuestos; lógicamente, en el caso contrario,
logrará menos. Cuestión que se ha de tener en cuenta
a la hora de elegir nuestro arco. Detallaré ahora un concepto
muy usado en los poleas y que es la palabra ‘'let-off''. Dicha expresión
se refiere al factor de desmultiplicación que da determinado
arco compuesto. Se expresa en tanto por ciento y en magnitudes del
60% al 85%. Explicado en cristiano, quiere decir que si un arco de
poleas da una potencia de 70 libras (en adelante #), y tiene un ‘'let-off''
del 80%, cuando lleguemos al punto denominado valle, solamente estaremos
aguantando una fuerza de 14#. La cual en una espera, que oímos
entrar a una res, se agradece mucho; los longbows y recurvados, en
esta misma situación, y al tener que efectuar una fuerza creciente
piden liberar la flecha inmediatamente, con lo que no es posible aguantar
mucho tiempo con el arco abierto; en cambio los compuestos, por el
diseño de la polea y su desmultiplicación permiten el
tenerlo abierto 2, 3, 5 minutos, sin apenas cansarnos.

Los arcos rectos o longbows
Es conocido también como arco largo inglés;
entre sus características destacan su ligereza y manejabilidad.
Es el arco tradicional por excelencia; bajo mantenimiento, disparo
suave y silencioso puede ser desmontable (take-down) facilitando su
almacenaje y transporte, o de una pieza. Generalmente realizado en
madera, incluso maderas nobles. A base de pegar láminas de la
misma, y a veces intercalando otros materiales. Pueden ser tan largos
como una persona. Un detalle diferenciador acerca de otros tipos de
arcos, es que la cuerda una vez montada no toca más que en los
puntos de anclaje (tips). Hay algunos maestros artesanos (bowyers)
en diversos países,
que realizan dichos arcos bajo especificaciones del cliente (customs).
Es un arco adecuado para cualquier tipo de caza, principalmente menor,
aunque también es válido para la caza mayor. Suele tener
una curva de potencia progresiva, es decir tal como vamos abriendo,
esta irá aumentado la potencia del arco, sin bajones, progresiva
y constantemente. Una manera de compensar sus posibles desventajas
en caza mayor es usando una flecha pesada; esta tendrá un vuelo
suave y estable en busca del blanco deseado.
El arco recurvado
Supongamos que tenemos un ‘‘longbow'' al
que le hemos recurvado las puntas de las palas hacia delante por su
mitad, sus palas quedarán formado una ‘'S'' atípica.
Este es el arco recurvado. De medidas más cortas que el ‘'longbow''.
Se suelen construir en madera, aunque también se utilizan las
combinaciones de diversos materiales. Fibra, carbono, grafito y aluminio
en su construcción, como en el anterior caso, maderas nobles
también. Suelen tener una empuñadura más grande
que la del ‘'longbow''; resultando algo más pesado que el anterior,
aunque por el contrario, son más estables a la hora de su manejo.
Son los arcos ideales en su equilibrio, en cuanto a precisión,
manejabilidad, eficacia y peso a la hora de cazar. Su curva de potencia
es, prácticamente, igual a la del ‘'longbow'', con la salvedad
de que en determinado momento de la apertura del arco, esta queda plana,
no entregando más potencia, y luego al cabo de poco vuelve a
entregar potencia de nuevo, al continuar abriendo el arco; detalle
que es debido al diseño de las palas. Pueden ser desmontables
(take-down) o de una pieza. Los recurvados desmontables, se componen
de tres piezas: cuerpo del arco y las dos palas, superior e inferior.
Los desmontables tienen la ventaja de que permiten instalar varios
tipos de pala, posibilitando el poder montar palas más potentes,
menos potentes, más largas, más cortas, etc… en función
de las necesidades cinegéticas del momento.
Aunque, en principio, el arco recurvado admitiría el uso de
determinados accesorios; tanto este como el ‘'longbow'' están
indicados para tiro instintivo, es decir aquel que se efectúa
con la sola coordinación del ojo y del brazo.
Suelen ser arcos de más potencia que los ‘'longbows''. Más
ruidosos también, al estar en contacto la cuerda con la madera
en sus puntos de anclaje y reposar la cuerda en la primera parte de
las palas
Como en el caso de los longbows, son válidos para cualquier
tipo de caza.
El arco de poleas o compuesto
Este tipo de arco ha sido el que
ha revolucionado el mundo de la caza con arco. Admiten tantas modificaciones
que prácticamente
se adaptan a cualquier persona y circunstancia. Básicamente
su diseño es como los dos anteriores. Se componen de un cuerpo
y unas palas; pero con la salvedad de que en los extremos de dichas
palas se encuentran unas ruedecillas que son las poleas, y ellas son
las encargadas de transmitir la tremenda energía que desarrollan
las palas a la flecha. Por su diseño y geometría, podemos
considerar a los arcos de poleas como los ‘'calibres magnum'' de la
arquería. Si además añadimos que se suele usar
un elemento conocido como disparador en el argot arquero; ese elemento
equivaldría al ‘'pelo'' de uno de nuestros rifles.
Es el tipo de arco que en menos tiempo, más ha evolucionado
desde su origen hasta el día de hoy. Originalmente sus poleas
eran dos ruedas redondas concéntricas; con el paso del tiempo
se fue modificando su diseño, llegando al día actual
donde la moda imperante es el estilo ‘'one-cam''; es decir una polea
circular en el eje superior y una polea asimétrica y super-rápida
en el eje inferior. Son arcos algo delicados en su manejo y necesitados
de una cierta puesta a punto previa. Admiten la instalación
de diversos accesorios, como pueden ser un visor, un estabilizador,
un diopter en la cuerda, silenciadores, quiver,…. etc. etc.
Suelen ser arcos rápidos, muy rápidos. Estamos hablando
de velocidades del orden de 300 a 330 pies/segundo (velocidad según
estándares IBO, 5 grains/inch. El estándar AMO es de
9 grains/inch). Tengamos en cuenta que un buen ‘'longbow'' o recurvado,
de potencia equiparable, apenas pasará de los 170-180 pies/segundo,
aunque con determinados modelos tradicionales es posible conseguir
velocidades del orden de los 220 pies/segundo. Por lo tanto su entrega
de potencia a la flecha en el momento de la suelta es brutal, radical
y enérgica. No siendo recomendable en ellos el uso de vástagos
de madera. Ultimamente la moda es conseguir más y más
velocidad a los arcos compuestos, pero pensemos en una cosa ¿para
las necesidades de caza actuales son necesarias tales velocidades?.
Sinceramente, creo que no. Si hemos efectuado nuestro trabajo correctamente
nos bastará con unos buenos 160-180 pies/segundo para impactar
en la pieza elegida….
Generalmente, los arcos compuestos, son graduables en su potencia;
tienen un abanico de potencia aprovechable entre 10# y 15#. Es decir,
que nuestro arco puede entregar desde 55# hasta 70#, por ejemplo; y
solamente jugando con los tornillos adecuados que están localizados
al comienzo de cada pala, y justo por encima y debajo del cuerpo del
arco.
Lógicamente existen arcos de superior potencia, hasta de 100#;
pero estos son arcos extremos y para animales extremos también,
como pueden ser el búfalo africano, elefante africano, rinoceronte,
etc. Arcos que debido a su enorme potencia no todo el mundo está en
condiciones de dominar, y mucho menos, mantener una serie constante
de tiros de entrenamiento con ellos.
Comentaré algo sobre los distintos tipos de poleas y su energía;
se acompañan gráficos para su mejor comprensión.
Con las poleas redondas, tal como se puede ver en el gráfico
correspondiente la parábola efectuada por la curva de potencia
es perfecta, consiguiendo un uniforme reparto de la energía
en todo su recorrido, siendo su valle amplio y por tanto dando una
salida a la flecha suave y uniforme. Con las “energy wheels” la curva
es más amplia, almacenando por tanto más energía
y siendo su valle menor que el anterior caso; y por último llegamos
a las “speed cams”; correspondiendo este tipo de polea a las actuales
asimétricas que llevan la gran mayoría de arcos compuestos
de la actualidad. Como se puede observar, la energía que almacenan
es muy superior al resto de poleas anteriores. Imprimiendo a la flecha
una fuerza de empuje enorme y brusca en comparación con las
otras y medidos todos los casos en una misma unidad de tiempo.
Un caso aparte dentro de los arcos compuestos, son los arcos de levas
cuyo máximo exponente es la marca Oneida y de la cual se acompaña
una imagen. Podemos decir que son arcos intermedios entre un recurvado
clásico y un arco compuesto. Su funcionamiento es por levas
y han de tener una sincronización perfecta entre ambas, debido
a su, relativa, complejidad mecánica su ajuste ha de ser realizado
por manos expertas.
Miscelánea
Por todo lo expuesto, para la fauna española, tanto de menor
como de mayor, habrá más que suficiente con unas potencias
comprendidas entre las 35# y las 65#.
Pasemos a hablar de la geometría de los arcos compuestos. Es
un importante factor, que ya de entrada nos puede dar determinada idea
acerca del comportamiento del arco.
Partamos de la base de que arcos cortos de medida entre ejes, hablamos
de medidas menores de 35'' suelen ser arcos inestables en su comportamiento.
Muy rápidos y exigentes en su técnica de disparo. Indicados,
generalmente, para caza desde ‘'tree-stand'' (puesto elevado) ó desde
puesto en suelo. Solamente admiten la suelta con disparador. Todo esto
indica que están necesitados de unas manos expertas que sepan
extraerles todo el enorme potencial que son capaces de ofrecer. Hemos
de tener, también, en cuenta otro factor: la distancia conocida
como ‘'brace-height'', es decir la distancia desde la cuerda que sujeta
la flecha, en su posición de reposo, hasta la empuñadura
del arco. Si esta es menor de 7'', también nos indicará un
arco radical, inestable, rápido y de difícil manejo,
correspondiendo a un arco de geometría reflex. Entremos a detallar
los tres tipos de geometría de un arco. Ellos, básicamente,
son aplicables a los tres tipos de arco existentes.
Tomamos como referencia para definir cada uno de ellos, la línea
recta que forma la parte más adelantada de nuestras dos palas,
en el lugar de inserción o contacto con el cuerpo del arco y
con relación a la empuñadura del arco.
- La empuñadura queda por delante de dicha línea: arco
tipo deflex. Suaves en su manejo. Admite suelta con dedos, no produciéndose
pinzamiento en los dedos en el momento de la apertura del arco.
- La empuñadura coincide con dicha línea: arco tipo recto,
o de geometría neutra. Suaves también de manejar, y
admitiendo suelta con dedos. Estos dos tipos suelen corresponder
a arcos de medidas por encima de las 37''.
- La empuñadura queda por detrás de dicha línea:
arcos tipo reflex. Arcos, ya lo he dicho anteriormente, destinados
a conseguir la mayor velocidad posible, por lo tanto, se incluye con
esto: rasancia; conjugada también con el asimétrico diseño
de su polea inferior. Suelen ser, de medidas cortas de 30'' a 35'',
admitiendo únicamente el uso de disparador. Es el diseño
que menos errores perdona en la ejecución de la suelta de
la flecha.
Con respecto a los tipos de poleas, sólo comentar que los arcos
compuestos que lleven poleas “twin cam” (dos poleas asimétricas)
son propensos a desajustarse, por lo que será necesario un seguimiento
periódico de la sincronización de sus poleas. Este problema
no se da en los arcos Hoyt con las modernas poleas Cam ½ ó en
los actuales “one cam”.
Las cuerdas. Básicamente, en arquería, se utilizan tres
tipos de cuerdas. Dacrón, Fast-flight y Dyna-flight. Cada una
con sus características propias. El dacrón tiene cierta
elasticidad, con lo que al final de su vida, la cuerda habrá ganado
algo de elongación; el Fast-flight y el Dyna-flight, son más
estables durante la vida de la cuerda y con el Dyna-flight es posible
ganar 2# extras de potencia. De cara a los arcos rectos y recurvados,
es posible aumentar o disminuir su velocidad, disminuyendo o aumentando
los hilos de la cuerda. A menos hilos, un arco más rápido.
A más hilos, más lento. Los arcos tradicionales solamente
pueden usar cuerdas de Dacrón; algunos de ellos con los “tips” modificados,
permiten el uso de cuerdas rápidas de Fast-flight.
Los arcos compuestos permiten la colocación de un visor. Este
visor puede ser de diversas formas, pero lo más común
es el uso de pines. La función de dichos pines es ajustar el
arco para que la flecha haga blanco a distancias prefijadas de antemano
y conocidas por el cazador arquero, por ejemplo: a 10, 20 y 30 mts:
a 15, 25 y 35 mts, si usamos tres pines. O a dos distancias si usamos
dos pines solamente. Su uso más completo se da cuando está acompañado
por un diopter que se sitúa en medio de la cuerda, y a través
del cual observamos los pines; es una manera de evitar los errores
de deriva. Los visores de arco admiten, por regla general, regulación
en altura y deriva.
Una de las características de los arcos de caza es que han
de ser lo más silenciosos posible. Para ello se colocan, en
medio de la cuerda y tanto en su parte superior como inferior, unos
aditamentos, que pueden ser de plástico o tela; cuya función
es eliminar, o reducir en la medida de lo posible, el sonido que hace
una cuerda tensada al volver a su posición original. También
hay unos amortiguadores, conocidos popularmente como ‘'champiñones''
(limb savers), que se colocan en cada pala del arco y cuya función
es eliminar las vibraciones producidas en el momento de la suelta,
además de amortiguar algo el ruido del arco. Luego están
también los carcajs, que pueden ser portados por el propio arquero ó adosados
al arco (quivers).
Existen, también, un sin-fin de gadgets diversos que nos permiten
personalizar o aumentar las prestaciones de nuestro arco. Pero sería
demasiado prolijo enumerarlas todas aquí…. Otra de las premisas
que se han de tener en cuenta es que nuestro arco sea lo más
funcional posible; en condiciones de caza, y especialmente en destinos
remotos, no siempre es posible encontrar este recambio que se nos ha
estropeado o nos falta por olvido; cuestión que se ha de tener
en cuenta en el momento de planificar nuestra futura cacería.
Para finalizar, me permito incluir aquí unas letras de un conocido
outfitter canadiense de caza con arco, que creo son suficientemente
claras al respecto:
“… The less gadgetry you use, the less trouble
you will have in the northern wilderness...”
¡¡Buena caza!!
Jordi Poles
http://www.club-caza.com
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