mod1.png
mod2.png
mod3.png
Hay 3 invitados en línea
No hay usuarios conectados
Visitantes: 1818004
Totals Top 25
 21 % Peru
 18 % Spain
 14 % Mexico
 11 % Argentina
 9 % United States
 7 % Chile
 5 % Colombia
 2 % Venezuela
 < 1.0 % Panama
 < 1.0 % Uruguay
 < 1.0 % Sweden
 < 1.0 % Bolivia
 < 1.0 % Ecuador
 < 1.0 % Costa Rica
 < 1.0 % El Salvador
 < 1.0 % Guatemala
 < 1.0 % Brazil
 < 1.0 % Honduras
 < 1.0 % Germany
 < 1.0 % Canada
 < 1.0 % France
 < 1.0 % Japan
 < 1.0 % Puerto Rico
 < 1.0 % Unknown
 < 1.0 % Italy
Lima, Peru
Temp.: 17°C
Sens. Térmica: 17°C
Humedad: 82%
Velocidad: 8 km/h
Direcc.: 180°
Barom.: 1013.9 mb
S
Más detalles
Por gentileza de: 
Asociación de Caza con Ballesta del Perú
Translation
English Français/French Español/Spanish
Menu
Bienvenidos
HOME
Artículos
Noticias
Blog Acabape
Blog de Usuarios
Agenda
Foros
Ofertas Comerciales
Galería de Fotos
Videos
Descargas
Utilidades
Juegos
Links
FAQs
Contactenos
Busqueda Avanzada
Mapa del sitio
Ingresa
Tecnicas de rastreo Imprimir E-Mail
(5 votes)
jueves, 26 de abril de 2007
Ínicio
Tecnicas de rastreo
Página 2
Página 3
Página 4

Veamos un ejemplo teórico, pero muy frecuente en la vida real, de manera que podamos construir un escenario de trabajo sobre él. Suponga que está apostado y bien camuflado, y que a ochenta metros aparece un ciervo en medio de un claro del bosque. Desde donde se halla ubicado puede observar sin inconvenientes al animal ya que la línea de tiro está despejada. Escoge el área del blanco sobre la cual desea hacer impacto y aprieta el gatillo, pudiendo observar como el animal pega un salto y desaparece tragado por la espesura. La situación no es para nada exagerada y lamentablemente más frecuente de lo que uno desearía.
Aparentemente esto no brinda mucha información sobre lo que sucedido, o dónde se encuentra herida la presa. Pero si revisa bien en su memoria, y cumplió con su parte del trabajo a conciencia, concluirá que no es así.
Para comenzar, antes de apuntar y disparar hay que determinar que está haciendo el animal. Sí se encuentra comiendo o caminando desaprensivamente esto significa que no está alarmado. Pero sí el animal se halla parado, erguido rígidamente sobre sus cuatro extremidades, con la cabeza en alto y las orejas moviéndose, puede dar por sentado que se halla inquieto y que sospecha que algo no está de acuerdo a su idea de seguridad. Ante el menor disturbio correrá en dirección opuesta a aquella en la cual está dirigida su mirada.
El próximo paso es el de apuntar cuidadosamente y disparar. No hay que permitir que el arma nos sorprenda disparándose cuando ella lo desea. Eso no es más que una forma de descripción romántica a la cual se apela a veces cuando se escribe. Un buen disparo es aquel en el cual el gatillo rompe cuando el tirador así lo desea, y no cuando se le ocurre oportuno a su arma. Después de todo el que se halla al comando de la situación es Ud. y no un pedazo de metal con culata.
Para la mayoría de los cazadores sus obligaciones terminan con el disparo. No para el cazador cabal, que aún puede hacer muchas cosas más para ahorrarse problemas a posteriori. Por ejemplo mantener los ojos abiertos al momento de la explosión, observando la reacción de su presa. En ese milisegundo puede recoger información vital. Conseguir esto es difícil, pero si se uno se lo propone, y se entrena para ello, terminará por lograrlo.
Al momento de recibir el impacto, el animal puede saltar hacia arriba con sus cuatro patas extendidas arqueando el lomo, pararse en dos manos apoyado en sus patas trasera, cocear, o partir cojeando. Lo importante de esto es que cada una de esas reacciones corresponde, por lo general, a un tipo de herida específica.
Las dos primeras reacciones son indicación de una lesión torácica. La tercera aparece en las heridas abdominales y la cuarta a las de los miembros. Puede ocurrir que aún habiendo apuntado al corazón la presa parta cojeando o cocee. La respuesta obvia es que se ha errado y eso suele suceder por mil motivos que no analizaremos aquí. Pero lo importante es que sabe ahora dónde ha hecho impacto el proyectil.
Acto seguido, antes de recargar el arma y colocar el seguro, hay que tratar de escuchar cualquier ruido que provenga desde la dirección en la cual partió el animal. Una presa que "rompe monte" a su paso está probablemente mal herida, ya que los animales en circunstancias normales evitan las ramas de la misma manera que lo haría Ud. si tuviese que correr dentro del bosque. Sí bien esta información no es muy confiable, puede ayudarlo al menos a orientarse sobre la dirección de búsqueda. Lo único que deberá hacer después es encontrar esas ramas rotas, sangre sobre el pasto, en las hojas a la altura de la herida, o huellas, para confirmar el dato.
Desde el momento previo en que se comienza a presionar el gatillo y hasta la fuga de la presa hay que recoger toda ésta información. Luego será el momento de analizarla para llegar a esa deducción educada a la que hicimos mención y que indicará cual será el próximo paso a dar.

LAS DIFERENTES ALTERNATIVAS.
Sólo existen cuatro alternativas válidas ante una presa herida, y cada una debe de ser enfrentada en forma diferente.

Posición de alerta típica de un animal que se está por dar a la fuga? A partir de éste momento le restan segundos para disparar y abatirlo. Si estima que la presa está herida en el tórax, espere diez minutos antes de dirigirse al lugar donde la vio por ultima vez y comenzar a rastrear. En caso de haber hecho impacto en el abdomen espere tres horas antes de moverse, y si la herida afectó alguno de los miembros deje transcurrir entre siete y diez horas antes de iniciar la búsqueda. Sí la presa cayo en el lugar, antes de intentar recuperarla coloque un disparo en el tórax como seguro.


Cuando describimos las diferentes reacciones y el comportamiento de cada una de éstas heridas se dieron los motivos para ello.
Cualquiera sea el caso, la espera deberá transcurrir en silencio, sin dar a conocer nuestra posición. No tiene sentido alguno permitir que la presa localice el lugar de donde partió la agresión o que pueda identificar a su agresor. Un animal herido y desorientado con respecto a lo que ocurrió, será más fácil de manejar posteriormente. Recuerde que en el mundo actual, la información lo es todo. El mundo de la caza es similar. No ceda entonces información gratuitamente a su adversario.
Durante la espera se puede hacer algo más para simplificar el futuro inmediato. Si no ha sido determinado aún éste es el momento para averiguar la dirección del viento. Una de las cosas que un animal mal herido hará (abdomen, miembros), es huir contra el viento, siempre y cuando su capacidad motora así se lo permita. De ésta manera el animal puede revisar olfatoria y auditivamente el espacio frente a él, en el que se internará a toda prisa y sin mucho tiempo para estar seguro de que se halla libre de sorpresas.
Con los binoculares se observará con detenimiento él área. Lo que se hace es tratar de localizar a la presa, familiarícese con el terreno circundante y pensar donde puede haber buscado reparo. El lugar más próximo de difícil acceso tiene buenas posibilidades de estar cobijándola.
Bien, hemos cumplido hasta aquí con las primeras reglas del juego. Sí se ha sido cuidadoso en estos menesteres y no se ha delatado la posición, impidiendo al animal determinar el lugar de origen del disparo o identificar a su agresor, se debería tener para ahora una buena idea de dónde está herido, cuando comenzar la búsqueda, a qué distancia se espera encontrar a la presa y en que dirección caminar. ¿Cuál es entonces el próximo paso a dar?
El primer movimiento.
Con sumo cuidado, sin hacer ruidos innecesarios y con el arma lista para disparar se camina hasta el lugar dónde el animal se encontraba al momento de ser herido. Hay que observar bien el área antes de pisar sobre ella y, de ser posible, clavar una estaca tan alta como se consiga con un pañuelo anudado en su extremo superior. Sí las cosas no salen bien de entrada esa bandera será de una ayuda inestimable posteriormente.
Luego se comienza a buscar rastros. Sangre, pelos, material proveniente de la cavidad abdominal, ramas recientemente rotas o dobladas, y huellas. También son importante las sendas, ya que un animal herido puede tomarlas, pero lo más frecuente es que su reacción inicial sea la de "romper monte", encarando hacia el lugar más próximo que le presente algún tipo de protección, a menudo quebrando pequeñas ramas, dejando rastros de sangre sobre ellas y las hojas. Pero antes de seguir un rastro como ese, hay algunas tareas que completar.
Si hay sangre en el lugar se debe determinar sí la misma es venosa o arterial. La primera es obscura, la segunda es roja brillante, a menudo con espuma. Éste último tipo de sangre proviene de las heridas torácicas, y es un buen indicio.
Sí por el contrario encuentra sangre más obscura, la misma tiene su origen en el sistema venoso de uno de los miembros del animal o raramente del abdomen. La señal es mala, en particular sí pudo observar a su presa moverse con dificultad, o sí dejó detrás de sí la huella de un miembro que se arrastra.
Otro signo frecuente de hallar son restos de material proveniente de la cavidad abdominal. Estos se caracterizan por presentarse como una masa verdosa, ocasionalmente acompañada de estrías sanguinolentas. Éste también es un signo ominoso, tanto para el cazador como para la presa.

 
< Anterior   Siguiente >

Últimos artículos
Lo más visto.
Ultimos comentarios
Las botas de caza
El artículo es muy interesante y te felicito por subirlo co...
Vocabulario utilizado en la arqueria de ...
si quieres planos de ballestas chequea la seccion de descarg...
Vocabulario utilizado en la arqueria de ...
hace como 2msemanas q busco alguien intelogente q me pueda b...
La cetrería en el Peru
Hace 2 años la urbanizacion por donde vivo se ha llenado e ...
Quitandole la "mascara" a los eliminador...
Mi estimado Señor: Formulo productos químicos,pero cuando ...