| Tecnicas de rastreo |
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Página 4 de 4 Por último pueden hallarse pelos, manchados o no con sangre. Aquellos de color blanco pertenecen por lo general a las porciones más bajas de la cavidad torácica y la abdominal. Los pelos oscuros son del resto del cuerpo. Así, por ejemplo, un pelo marrón con manchas de sangre brillante y espumosa estará indicando una herida torácica que afecto los pulmones. En cualquier caso deberá analizar la evidencia teniendo en cuenta siempre los otros rastros encontrados, cómo el color de la sangre, tipo de huella, lugar adonde apuntó, etc. Es la suma de toda ésta información, y no los detalles aislados, lo que le permitirá obtener conclusiones razonables. Sí disparó desde una posición más elevada que su presa, cómo por ejemplo desde un apostadero aéreo, busque sangre en el piso, dentro de un radio de un metro a un metro y medio. Sí cuando disparó Ud. se hallaba a la misma altura que el animal, el proyectil probablemente lo perforó, en cuyo caso la sangre deberá buscarla por hasta varios metros detrás del mismo y a la altura del impacto, presumiblemente sobre ramas y hojas de los arbustos circundantes. En algunas ocasiones es posible recuperar el proyectil en algún tronco. El análisis del mismo le proveerá con información muy importante, como sangre, tejidos o pelos. Suponiendo que se haya completado todo esto en silencio, y de que se posea la información necesaria como para saber qué hacer, ahora viene el momento de hacer lo correcto. Ésta próxima decisión es crucial para los resultados de la búsqueda y básicamente consiste en seguir inmediatamente o parar y esperar a que el animal se enfríe. ¿CONTINUAR O ESPERAR? La decisión al respecto de cuanto se debe de esperar, depende de signos indirectos. Herida abdominal (en rojo). El proyectil produjo
una lesión hepática seguida por una gran hemorragia interna. A pesar de la pérdida de sangre masiva el animal alcanzó a recorrer unos metros antes de desplomarse.Sí la sangre encontrada es brillante, se disparó apuntando al tórax, y se tuvo la suerte de ver a la presa levantando las manos, se puede continuar la búsqueda. En éste caso es necesario hacerlo en silencio y con el arma lista, y sí se tiene que apostar a algo, hay que hacerlo a favor de que la presa se hallará muerta para cuando se llegue hasta ella, ya que las heridas torácicas producen la muerte por hemorragia dentro de los 2 a 5 minutos. Trace una línea imaginaria con los rastros encontrados, cómo sangre, huellas y ramas rotas, y podrá hacerse una idea aproximada de la dirección de fuga del animal. Continúe la misma, marcando cada rastro que encuentre. Cada tanto párese a observar para atrás. Esto le permitirá notar si hay algún cambio de dirección en la marcha de la presa, o verla en caso de que la misma haya decidido rodearlo para tenerlo bajo su control. Dijimos que un animal con una herida cardiopulmonar raramente superará los ciento cincuenta metros de marcha, los cuales cubrirá en línea recta. Aunque frecuentemente dará sus últimos pasos de manera errática debido a la baja presión de perfusión cerebral, que le impide caminar en ya en forma coordinada. Por éste motivo, los animales así heridos suelen apartarse en los últimos metros de su dirección original de fuga, y suelen desplomarse en los alrededores de las sendas y no dentro de las mismas. La otra cosa que puede o no hacer un animal herido en el tórax (o en cualquier otro lugar de su anatomía), es sangrar en forma constante. Lo más frecuente es que no lo haga por diferentes motivos. Las heridas suelen auto sellarse, ocluirse con material orgánico, o cubrirse con piel al tomar el animal su posición erguida. Es esto, la ausencia de sangre, junto al cambio en la dirección original de fuga, lo que más confunde al cazador y lo induce a abandonar la búsqueda. La ausencia de éste elemento no significa bajo ningún concepto que él animal no se encuentre herido, o que halla parado de sangrar. El simple hecho de haber visto a la presa levantar sus manos, cocear o saltar, es más que suficiente para asegurar que ha sido herida. Y por lo tanto no se debe cesar en los intentos hasta recuperar a la presa. Sí ya se superó los 150 metros impuestos como radio de búsqueda a partir del centro de ese semicírculo imaginario, y no se encontró nada, hay que retornar a la última huella o rastro marcado y comenzar una vez más la búsqueda desde allí. Hay que recordar que la presa está presumiblemente muerta, de manera que se debe concentrar la atención al ras del piso y por sobre todas las cosas, en lugares de difícil acceso visual. Se continuará así hasta dar con la presa. De lo contrario es necesario regresar a la estaca con la señalización e iniciar una vez más el proceso. Pero, ¿qué actitud tomar si la sangre presente en primera instancia es de tipo venoso (herida muscular), o los indicios hallados nos indican una lesión abdominal? La espera. En éste caso y luego de haber clavado la estaca de señalización, se debe de retornar al lugar desde dónde se disparó y esperar en silencio absoluto, por no menos de tres horas. Y sí se logra contenerse durante cinco, mejor aún. De lo que el cazador puede irse despidiendo desde ya, independientemente de que espere tres o cinco horas, es de tener por delante una tarea simple, o de recuperar a tiempo la carne cómo para poder consumirla luego. Recuerde que hemos dicho que las heridas abdominales son mortales a largo plazo (hasta 24 horas) y que no producen incapacidad motriz inmediata. Esto significa que si la presa es perseguida inmediatamente después del disparo, la misma será capaz de andar un largo trecho antes de detenerse. Pero, sí el animal es dejado en paz, probablemente no recorra más de trescientos metros, buscando un lugar para ocultarse. Una vez en éste se echará a reponer fuerzas, pero al cabo de dos horas ya no podrá reincorporarse. Algo similar, pero de menor magnitud ocurre con los animales que presentan fracturas óseas. Una vez que la presa se recostó a descansar, sobreviene una contracción muscular dolorosa que impide la locomoción. Y cuanto más tiempo transcurra entre la herida y el comienzo de la búsqueda, mayor será la dificultad del animal para reincorporarse y marchar. Está claro qué, en cualquiera de estas dos situaciones, la mejor apuesta es la de esperar pacientemente a que la naturaleza siga su curso. En estos casos la impaciencia tiene un solo premio; la pérdida del animal. A forma de epílogo. El cazador novel suele desanimarse rápidamente ante su primer intento frustro de rastreo. Ante una situación cómo ésta es conveniente regresar al otro día y re iniciar la búsqueda desde cero. Descansado, ya sin la ansiedad del momento por hallar el trofeo, y con tiempo para haber repasado cada hecho, los resultados suelen mejorar. También es posible que no sea necesario rastrear. A veces con simplemente levantar la mirada al cielo los pájaros nos indicarán dónde buscar lo que anhelamos. Independientemente de la forma en que hallemos al trofeo, gracias a nuestro empeño o a los pájaros, la lección sirve. Nos demostrará que es necesario persistir, ya que la mayoría de las veces la presa yacerá muerta en las cercanías. Del estudio de dónde haya caído el animal, el tipo de herida presente, y del trayecto recorrido por la presa hasta el lugar, aprenderemos mucho. Y por sobre todas las cosas, ganaremos confianza en nosotros. El lector habrá notado que las primeras decisiones a tomar se basan en las observaciones realizadas sobre el comportamiento del animal. La lectura e interpretación de éste fenómeno pueden ser incorrectas al principio, pero con el tiempo él cazador comete menos errores de éste tipo. Es difícil mantener la fe en lo que se está haciendo, cuando todo lo que tenemos para aferrarnos a la empresa, y no abandonarla, es esa reacción inicial de la presa a la cual tuvimos oportunidad de contemplar por décimas de segundo. Pero son estas impresiones iniciales en las cuales debemos aprender a confiar, las que nos permiten formularnos una hipótesis de trabajo, que puede demostrarse válida o no posteriormente, pero que siempre es infinitamente mejor que buscar al azar. Esto ultimo es indigno de un ser pensante, cómo se supone somos los cazadores
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