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Aumenta la caza ilegal de aves con reproductores de sonido como reclamo |
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PÉREZ GIL
L
os avances tecnológicos, las mayores posibilidades económicas y el
desinterés por mantener los métodos cinegéticos «artesanales» están
transformando el concepto tradicional de caza. Prueba de ello es que en
la provincia se está poniendo de moda el uso de unos equipos de sonido
digital que pueden llegar a reproducir el canto de una decena de aves
de diferentes especies.
Con este reclamo artificial, prohibido por la normativa, se consigue
engañar a la pieza y conducirla hasta los apostaderos donde aguardan
cazadores sin escrúpulos
Los reproductores de sonido funcionan con pilas, se venden con
estuches de camuflaje para no ser detectados por los pájaros durante el
vuelo e incluso van dotados de amplificadores con el fin de
garantizarse el mayor radio de acción. De hecho, las señales acústicas
pueden superar perfectamente los tres kilómetros a la redonda en pleno
monte. Tal y como este diario ha podido comprobar, en su «banda sonora»
se incluyen más de diez «melodías» que tienen como protagonistas a la
perdiz, estornino, tordancha, avefría, alondra, codorniz y cinco
especies de tordo.
Conscientes de la proliferación de estas artes prohibidas, los agentes
del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil están
intensificando la vigilancia para combatirlas. En las últimas semanas,
fruto de este esfuerzo, las patrullas del Seprona de Monóvar han
interpuesto cinco denuncias y se han incautado de varios de estos
mecanismos en las montañas del Vinalopó y la Foia de Castalla. Las
sanciones, que oscilan entre los 600 y 6.000 euros, pueden llevar
aparejadas
Sin embargo, los responsables de varias sociedades de caza
consultados coinciden en repudiar estas prácticas, que consideran poco
habituales y de escaso valor cinegético. «Con estas artes el animal va
directo a la muerte sin posibilidad
Paso migratorio
Los equipos «mundi sound» se suelen utilizar en el amanecer y
atardecer, en primavera y otoño, que es cuando se produce el paso
migratorio de las aves. Se colocan en un claro, cerca de una masa
arbórea, en los límites de una sierra, y sólo queda esperar en puesto
fijo y con la escopeta cargada la llegada de los pájaros.
Diferentes motivos son los que hacen que éstos se sientan atraídos por
el sonido. En el caso del tordo porque se emite una señal de peligro y
huyen en bandada en busca de zona boscosa para protegerse. La perdiz,
sin embargo, acude a la lucha al escuchar el canto de otro macho
dominante invadiendo su territorio. Para esta ave sí está permitida la
caza con cebo vivo como reclamo, pero sólo en época de celo y siempre
que no sea hembra. Nada comparable al uso de estos modernos equipos de
sonido digital que, al parecer, también podrían estar empleándose en la
cacería de la zorra imitando el quejido de un conejo herido.
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