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A lo largo de los años me he
dado cuenta de que la elección de la ropa puede ser esencial para
tener éxito.
En el mundo actual, a los ballesteros se
les está diciendo constantemente que necesitan mil cosas indispensables
para tener éxito en el monte. Los publicistas nos dicen que no podremos
tener éxitos sin unos cubreolores, sillas o señuelos específicos
o cualquier otro truco, pero al final todo esto llega hasta ti y tu ballesta
y el conocimiento y el trabajo duro que tú pongas en la caza. Hazles
frente, los “juguetes” son buenos y añaden una nueva dimensión
a tu experiencia, pero al final estás sólo tú, tu
ballesta y tu presa. Una parte de esta ecuación que generalmente
se pasa de largo o se da por sentado sin embargo, es la ropa que te pones.
A lo largo de los años he aprendido
que tu elección de la ropa puede ser esencial para lograr el éxito.
Generalmente la caza del ciervo de cola blanca se realiza en condiciones
de frío a calor. Una elección pobre en la vestimenta puede
dejarte helado y miserable y arruinar tanto tu disfrute de la caza
como su duración. No creo que alguien pueda argüir que cuanto
más tiempo permanezcas esperando te dará más
oportunidades de éxito. ¡Estar confortable y con ropa calentita
sí te mantendrá ahí!
La clave para sobrevivir al tiempo frío
son las capas. Comienza con la ropa interior adecuada que mantenga la humedad
alejada de tu piel, como la de polipropileno o la de lana, la siguiente
capa con forro polar o lana para máximo calor. Esto te mantendrá
seco y acogedor incluso si se obliga a permanecer en su puesto. Para
su cubierta en camuflaje necesitarás algo que el viento no penetre
y eso es aislar con Thinsulate o Holofill, pero ¡cuidado! Una
gran parte de la ropa exterior en estos días se han fabricado
para que tengan un aspecto muy bueno y se vendan fácilmente, pero
¡son ruidosos!
En esas
bucólicas mañanas
y tardes tranquilas el crujido de tu ropa sonará como un tren de
carga, y si escoges la capa exterior errónea te
harán una exhibición de rabos que se alejan y
volverás a casa
hambriento. Mi consejo es que simplemente compruebes muy cuidadosamente
el sonido estregando la tela contra si misma y recuerda que debes hacer
esto en un lugar tranquilo, en silencio. Una tienda atestada y ruidosa
no te permitirá saber cómo suena una ropa en la
tranquilidad
absoluta de un bosque.
 Otra cuestión de importancia capital
son los velcros, botones y demás que se utilizan para cerrar la
ropa. Revisa si hay alguno de estos elementos en el hombro, cuello, parte
superior del pecho en el lado donde disparas (diestro- zurdo) que pueda
“sonar” al rozar con el cuerpo de la ballesta cuando encaras en el momento
de la verdad. No hay mejor manera de echar a perder una oportunidad perfecta
que el que se oiga un clic metálico en tu posición de tiro.
La mayoría de mi ropa de caza ha tenido velcros, etc eliminados
por el interés de silenciarla, pero ocasionalmente he encontrado
chaquetas diseñadas sin nada que suene en el cuello.
Unos
calcetines y botas de buena calidad diseñadas para las temperaturas
y condiciones en las que cazas son obligatorios. No escatimes en esto,
la congelación está a menos de una pulgada en un puesto para
ciervos en el mes de diciembre. Lo mismo ocurre con los guantes, pero,
una vez más, ten cuidado, algunos accesorios para las manos son
muy ruidosos cuando cazas así que ¡elígelos por su
silencio!
Finalmente, recuerda que la parte del león
en la pérdida de calor se produce en la cabeza. Un viejo adagio
dice “si tienes los pies fríos ponte un sombrero caliente” y es
un gran consejo. Yo uso una gorra de béisbol para aprovechar la
reducción de luz que proporciona la visera, pero con el frío
me cubro con un grueso gorro tricotado para tener calidez.
Espero que todos hayáis tenido una
temporada de caza segura y exitosa y que los dioses de los ciervos hayan
sido amables con vosotros. Recuerda tener tu vestimenta en orden antes
de que la fiebre del próximo año te saque ahí fuera,
y practica. La temporada de caza nunca se detiene, ¡sólo disminuye
un poco!
© Bill Troubridge.
Presidente de Excalibur crossbow. Canadá.
Publicado en HBM
número de invierno de 2007.
© Traducción:
Juan Carlos Cabrera V.
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