| NBEF ITALY
L’Eredità Perduta Associazione per la promozione della
Cultura della Caccia con L’Arco in Italia Via Milazzo 18 40121 Bologna tel.fax.051/552346 e-mail: outdoor@studionet.it |
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| El estudio realizado en Camp Ripley (Minnesota)
analiza cuatro años de experimentos y estudios sobre heridas de
flecha provocadas en los ciervos. En mayo de 1995, la investigación
se concluyó y fue aceptada por la West Virginia University como
tesis para un Master. El estudio “Aspectos sobre heridas de flecha en el Ciervo Cola blanca provocadas por los Cazadores con Arco” (Aspects of wounding of White-Tailed Deer by Bowhunters) fue financiado por la Save our Heritage Committee de la A.M.O. (Archery Manufacturers Organization) y otras más de 50 organizaciones para la Defensa de la Naturaleza y Caza con Arco. Esta investigación suscitó un enorme interés por la gravedad de los temas tratados. El Pope & Young Club, el Safari Club International y la Outdoor Writers of America apoyaron incondicionalmente este trabajo. El estudio fue redactado por Wendy Krueger, del Departamento de Recursos Naturales de Minnesota, con la colaboración de Jay Mc Aninch (del mismo departamento) y del Profesor Dave Samuel de la West Virginia University. Los párrafos siguientes son un resumen de las conclusiones a las que llegaron los dos científicos. |
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LA INFLUENCIA DE LOS MOVIMIENTOS PARA LA DEFENSA DE LOS ANIMALES En el centro de este estudio —gustase o no gustase— se escondía una de las cuestiones más debatidas sobre la caza: "¿No hieren los cazadores a demasiados ciervos?". Según Jay Mc Aninch, un conocido investigador sobre los cérvidos del Minnesota Department of Natural Resources, el estudio provocó la aparición de un número creciente de afirmaciones controvertidas a propósito de los porcentajes de heridas causadas por la caza con arco. Dichas afirmaciones provenían generalmente de los grupos para la defensa de los animales del país, incluido uno de Minnesota, el FATE (siglas que significan Friends of Animals and their Environement). En 1991, este grupo publicó un bando contra la caza con arco en el que denunciaba la violencia y la crueldad de esta actividad. Mc Aninch, el Dr. Dave Samuel de la West Virginia University y algunos de sus colegas del Professional Wildlife Management Committee of The American Archery Council vieron que los datos y los porcentajes de heridas a ciervos indicados en el boletín de los defensores de los animales no eran del todo claros y procedían de investigaciones realizadas con métodos bastante discutibles. Obviamente, había que dedicar al tema un análisis más científico. Wendy Krueger, del Minnesota D.N.R., sentía un profundo interés por la cuestión, por lo que decidió efectuar una investigación como parte del trabajo que estaba realizando en la West Virginia University. En primer lugar, Krueger y algunos colegas suyos decidieron revisar toda la literatura técnica disponible, que consistía en 47 documentos sobre las heridas causadas por el arco. Descubrieron que pocos de los estudios que habían sido realizados profundizaban sobre la cuestión y sólo en tres de ellos se habían llevado a cabo investigaciones post-caza, sobre el terreno, con el fin de localizar ciervos muertos o moribundos. Además, investigaciones apresuradas contenían un lenguaje o una terminología confusos, donde incluso se consideraba la herida cono una materia de importancia menor. Todo ello ponía de manifiesto la necesidad de realizar estudios precisos.
SE CREA EL GRUPO DE INVESTIGACIÓN El siguiente paso sería la búsqueda de fondos para financiar un proyecto tan significativo; la investigación iba a costar aproximadamente unos 250.000$, que el Minnesota DNR no habría podido nunca pagar por sí solo. A pesar de que se trasladó la petición a los grupos para la defensa de los animales, ninguno respondió. Así pues, los gastos corrieron a cargo de aquéllos que tenían más que perder: los cazadores y las organizaciones de tiro con arco. Antes de la finalización de las investigaciones se recibió ayuda de 44 organizaciones de caza de Norteamérica, incluida la fundación Archery Manufacturer's Organisation "Save our Heritage", que contribuyó con más de 105.000$. Los investigadores eligieron como zona de trabajo Camp Ripley, en Minnesota, una extensión de 53.000 acres, (territorio destinado a maniobras de la Guardia Nacional), localidad en la que está permitida la caza con arco cuatro días al mes durante dos fines de semana cada otoño. Krueger lo eligió también por su larga historia y tradición en materia de caza con arco, ya que desde 1950 allí se han capturado 40 ciervos récord (Según valoración del Club Pope & Young). Camp Ripley es ideal para la investigación porque todos los cazadores deben registrarse dentro y fuera del campo al principio y al final de cada jornada de caza. Además, todos los ciervos muertos deben ser registrados en ese mismo lugar antes de que los arqueros abandonen el campo. Estos factores permitieron que el equipo pudiera entrevistar a muchos cazadores al terminar cada jornada, cuando sus recuerdos eran todavía muy precisos. La mayor parte de los estudios anteriores habían sido realizados posteriormente a la jornada de caza y se basaban sobre todo en entrevistas o incluso en encuestas por correo aproximativas efectuadas mucho tiempo después. Este sistema tenía varios límites, incluidos lapsus de memoria y un bajo índice de respuesta. El recuerdo de lo que un cazador había hecho días, semanas o meses antes podía resultar incompleto. Krueger enseñó a sus colaboradores a realizar entrevistas de manera coloquial, para favorecer la participación de los cazadores en la recogida de los datos necesarios para la investigación. Entre 1500 y 2000 cazadores abandonaban el campo al final de cada jornada. En la mayor parte de los casos, los investigadores podían entrevistar a los cazadores entre 30 minutos y una hora después de haber dejado el bosque; casi todos los cazadores estaban encantados de describir sus experiencias de caza. Por ejemplo, al concluir el estudio el equipo de Krueger se había encontrado con más de 6000 cazadores, de los cuales sólo tres se negaron a responder.
Como ya se ha dicho, en las investigaciones anteriores un punto que resultaba confuso era la terminología. De hecho, algunas afirmaciones engañosas a propósito de las heridas de flecha surgieron porque las definiciones utilizadas por los estudios efectuados raramente eran uniformes. Por ejemplo, aunque los términos "herir" y "paralizar" son usados en la literatura técnica, los investigadores y los profanos los interpretan de manera distinta. Según el Webster's Dictionary, "herir" significa: "Una herida en el cuerpo consistente en la laceración o en la rotura de una membrana (piel), generalmente provocada por instrumentos afilados usados y aplicados con fuerza". En cambio, "paralizar" significa:"Privar del uso de una extremidad y especialmente de una pierna (pata); privar de la fuerza, de la eficiencia o de la movilidad". Para Krueger y su equipo era necesario asegurar la claridad en el uso de estos términos. Una de las principales metas que se fijaron consistía en analizar todas las definiciones vinculadas a las heridas y desarrollar una terminología estándar para obtener una comprensión real de la materia. Decidieron que uno de los métodos para esclarecer las definiciones era tener en cuenta las posibilidades que podían verificarse después de un disparo. En primer lugar, Krueger y su equipo concentraron su atención en el número de ciervos que los cazadores decían haber alcanzado.
FRECUENCIA Y PROPORCIÓN DE LOS CIERVOS ALCANZADOS Después de haber registrado todos los ciervos heridos, los investigadores creaban categorías en porcentajes para cada tipo de ciervo herido como parte del total. La fig. 3 muestra la proporción de cada año. La fig. 3 pone de manifiesto un interesante elemento nuevo, cuando se compara el número total de ciervos heridos durante cada cacería con el número de arqueros presentes en el bosque (fig.1). Por ejemplo, la presencia más alta de arqueros en Camp Ripley fue de 2.107 elementos durante la cacería 1 en 1993. Este grupo declaró 266 blancos, es decir, el 12.6% de los arqueros alcanzó a un ciervo. El número más alto de aciertos fue de 331 durante la cacería 1 de 1992, en la que participaron 1.859 cazadores, lo que equivale a un porcentaje de éxito del 17.8. El éxito más bajo se detectó durante la cacería 2 de 1993, con 2.020 cazadores y un porcentaje del 6.9 (139 alcanzados). En cualquier caso, lo más significativo de la fig.3 es el porcentaje correspondiente de animales encontrados. Es muy importante el hecho de que la mayor parte de los ciervos heridos son recuperados (fig. 3); la estadística es alentadora en sí misma, pero resulta todavía más significativa al examinar la figura 4, en la que se indica el destino de los ciervos que efectivamente fueron heridos. Los investigadores descubrieron que el 45% de los ciervos que sufrieron heridas considerables fueron rápidamente recuperados por otro cazador. En el pasado, estas heridas importantes se registraban generalmente como ciervos heridos y se les dedicaba poca atención. Así pues, este descuido provocó de manera no intencionada que se inflara el "porcentaje de heridas" en las investigaciones anteriores.
CIERVOS NO RECUPERADOS A continuación, los investigadores pusieron su atención en los restantes ciervos heridos, aquéllos que no podían examinar al final de la batida. Esto se hizo registrando cuidadosamente todos los ciervos heridos durante las jornadas de caza en Camp Ripley, subdividiéndolos en categorías según el tipo e intentando conocer el destino del mayor número posible de ciervos heridos. Tras este paso, el equipo obtuvo un número al que denominaron "El porcentaje de pérdida". Estos porcentajes se ilustran en la fig. 5.
El 13% representa un "porcentaje de herida" claramente bajo respecto a aquél que en el pasado había sido atribuido a la caza con arco. El "porcentaje de pérdida" representa simplemente el número de ciervos heridos que los investigadores no podían examinar y sobre cuyo destino nadie puede formular hipótesis. Según Krueger "el animal en cuestión podría haber sufrido una simple herida superficial y haberse repuesto, podría yacer muerto en el bosque, o bien podría realmente haber sido herido dos o más veces; no lo sabemos ni lo sabremos nunca". "Lo que la figura nos muestra es una de las conclusiones más importantes de nuestro estudio: sólo el 13% del total de ciervos alcanzados por cazadores no pueden ser tenidos en cuenta. O bien, dicho de otro modo, podemos basarnos en un 87% de los ciervos que los cazadores afirman haber alcanzado."
LOCALIZAR LOS CIERVOS NO RECUPERADOS A diferencia de muchas de las investigaciones anteriores, una gran parte de los estudios realizados en Camp Ripley emplearon costosos métodos de investigación en profundidad destinados a localizar aquellos ciervos que no habían sido recuperados por los cazadores. Con la colaboración de arqueros al terminar la caza, el equipo inspeccionó todas las áreas de caza del campo en búsqueda de ciervos abatidos. Esta operación constó de dos fases: en la primera se empleó un helicóptero dotado de instrumentos por infrarrojos con el que se barrió el territorio en búsqueda de esqueletos. Esta tecnología, llamada videografía aérea, es terriblemente costosa; sólo el helicóptero ya cuesta aproximadamente 600 $ la hora. Además, todas las cintas de vídeo fueron digitalizadas por un ordenador y examinadas por un equipo de investigadores. La capacidad visual del ordenador es mucho más sensible y precisa que la humana y aumenta notablemente la habilidad de los investigadores para identificar potenciales esqueletos. En una segunda fase, los estudiosos analizaron las coordenadas facilitadas por los vídeos y comprobaron sobre el terreno si se trataba realmente de un esqueleto.
EL SIGNIFICADO DEL ESTUDIO El estudio cuadrienal en Camp Ripley era absolutamente necesario y, sin duda, ha sido importante para los cazadores con arco, los biólogos y los operadores forestales de toda la nación. Hasta entonces ninguna investigación había dedicado una atención así de intensa y profunda al modo en que los arqueros cazan a los cérvidos y al papel que juegan las heridas en el abatimiento. Hoy, tras haber trabajado con los datos y las estadísticas de esta experiencia, McAninch y Krueger pueden aportar conclusiones sobre cómo aplicar el estudio al control de la población de cérvidos. "Esta investigación presenta tres conclusiones importantes:
Si bien los descubrimientos de Camp Ripley son importantes, McAninch y Krueger advierten que no constituyen la última palabra en la materia. Creen que el problema de las definiciones aún no ha sido resuelto. "Hemos intentado simplificar y esclarecer el lenguaje adoptado para las heridas, pero en cierta manera hemos añadido nuevas complicaciones. Teníamos que pelear con términos nuevos y definir algunos lenguajes y siempre surgen dificultades de interpretación." Mc Aninch quiere recordar que Camp Ripley no constituye un modelo extrapolable. La caza que allí se desarrolla contiene distintas variables que son únicas para ese campo y que no se encontrarían en otras áreas. Por ejemplo, cada batida de caza dura sólo dos jornadas, el campo cubre 53.000 acres, el acceso está estrictamente limitado a 2000 cazadores y la distribución de estos últimos varía notablemente según la zona. Al mismo tiempo, para establecer una comparación, Minnesota cuenta con más de 70.000 cazadores con arco que tienen acceso a millones de acres en todo el país. A causa de estas diferencias, McAninch desaconseja la aplicación de los descubrimientos de Ripley a todas las situaciones. En cualquier caso, Mc Aninch confía plenamente en los descubrimientos obtenidos a través de este estudio; los resultados han sido sometidos a exámenes detallados y él mismo está convencido de que se mantendrán también en posteriores comprobaciones. Y esto porque Camp Ripley comparte muchas características con zonas de anteriores investigaciones con las que se estudiaban las heridas causadas por las flechas.
CONCLUSIÓN ¿Qué es lo que más ha impresionado a McAninch después de haber dedicado miles de horas a este estudio? "Estoy más concentrado en cómo usar la caza con arco como instrumento de control; ésta se merece mantener su lugar como forma de ocio válida, principalmente porque es un fantástico sistema de control de la población de ciervos. Todos quisiéramos que el porcentaje de heridas fuera igual a cero y todos nuestros esfuerzos están dirigidos hacia este objetivo. Podemos también afirmar que ningún porcentaje de heridas resultará satisfactorio para los defensores de los animales. Se opondrán a la caza sea cual sea el mismo. Este estudio ha reforzado la convicción de que el número de ciervos perdidos no es significativo desde el punto de vista biológico; los porcentajes de pérdida son extremadamente bajos y muestran que los arqueros están trabajando duro para que disminuyan cada vez más." Los patrocinadores que hicieron posible este trabajo de investigación fueron:
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