
Debido a la vocación natural de sus tierras, el noreste de México: Coahuila, Nuevo León, y Tamaulipas, ha sido a lo largo de su historia, una región eminentemente ganadera.
De hecho, durante siglos, sus grandes extensiones áridas y semiáridas de ecosistemas de matorrales, has sido utilizados de manera extensiva para la crianza y producción de la ganadería, entre la que se destaca la de bovinos de carne.
Este uso tradicional de sus ecosistemas naturales, has dado como resultado una cultura ganadera tradicional, que hasta la década de los años 1950’s, fue exitosa, competitiva y rentable. Sin embargo, hacia la década de los años 1990’s, esta ganadería tradicional, en muchos casos, dejó de ser competitiva y rentable, como resultado de las tendencias mundiales de globalización de mercados y economías; y, por la exigencia cada vez mayor de la sociedad, de sólo permitir la operación de sistemas de producción agropecuaria basados en la conservación de la vida silvestre y los ecosistemas naturales.
En el noreste de México, el aprovechamiento sustentable del venado cola blanca a través de la caza deportiva, ha permitido el desarrollo de nuevas empresas de prestación de servicios cinegéticos, que durante los últimos 25 años, han demostrado, que además de contribuir de manera significativa a la economía rural de la región, son también, un pilar fundamental para el rescate y recuperación de la vida silvestre y sus ecosistemas naturales.
Por esta razón, el Consejo Estatal de Flora y Fauna Silvestre de Nuevo León, A.C., la Agencia de Protección al Medio Ambiente y Recursos Naturales de Nuevo León, propietarios de predios, titulares de UMAS y la Dirección de Parques y Vida Silvestre de Nuevo León, han decidido sumar sus esfuerzos, para la edición de esta nueva versión de la “guía de campo para el cazador responsable”, que tiene como único objetivo, orientar a los titulares de predios y cazadores deportistas, en la obtención de venados trofeo, para que el noreste de México, siga siendo la región geográfica más importante en la producción de venados cola blanca con calidad de trofeos.
INDICE
Página
Molares de 1.5 años de edadMolares de 2.5 años de edad
Molares de 3.5 años de edad
Molares de 4.5 años de edad
Molares de 5.5 años de edad
Molares de 6.5 años de edad
Molares de 7.5 años de edad
Molares de 8.5 años de edad
Agradecimientos
El autor desea hacer patente su más sincero agradecimiento a todas las personas e instituciones que de manera directa e indirecta contribuyeron a la conceptualización, elaboración y edición de esta guía de campo.
En particular, se agradece y reconoce el apoyo y la colaboración de las siguientes personas e instituciones:
Ing. Modesto Alanís von der Meden, Presidente Ejecutivo del Consejo Estatal de Flora y Fauna de Nuevo León, A.C.
Ing. Armando J. García Segovia, Presidente de la Comisión de Caza del Consejo Estatal de Flora y Fauna de Nuevo León, A.C.
Ing. René Hernández Sáenz, Director de Parques y Vida Silvestre de Nuevo León.
Sr. Librado Piña García e Ing. Alejandro Treviño Ruiz, UMA “La Barranca de los Apaches”, Hidalgo, Coahuila.
Sr. Ramiro Villareal Peña, UMA “Las Víboras”, Anahuac, Nuevo León.
Ing. Óscar M. García Ugarte, UMA “El Mesón”, Salinas Victoria, Nuevo León.
Ing. Óscar Odriozola Elizondo, UMA “Los Generales”, Salinas Victoria, Nuevo León.
Lic. Carlos Muñoz Zepeda
Sr. Luis Carlos González García
Sr. Ramiro González García
Sr. Rafael González Guerra
Biólogo Gilberto Salgado de los Santos
M.V.Z. René J. Aguirre Bortoni
Introducción
Por su amplia distribución geográfica (desde el norte de Canadá hasta el Ecuador), la dificultad que implica su caza, su tamaño corporal y la diversidad de formas de sus canastas de astas como trofeo (prácticamente no existe una canasta de astas que igual a otra), el venado cola blanca Odocoileus virginianus, es sin lugar a dudas, la especie de mamífero mayor de Norteamérica, más codiciada y demandada desde el punto de vista de la cacería deportiva.
Actividad económica que, debidamente administrada y organizada, constituye un importante generador de empleos rurales y riqueza para el campo, que se traduce a su vez, en un pilar fundamental, para garantizar la conservación y el aprovechamiento sustentable de la vida silvestre y los ecosistemas naturales de la región ecológica en donde se lleva a cabo.
Hoy en día, existen en la región geográfica ecológica del noreste de México: Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, mas de 2 mil 500 “Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMAS)”, orientadas a la producción y aprovechamiento cinegético sustentable del venado cola blanca Odocoileus virginianus, de las subespecies O. v. texanus, O. v. miquihuanensis y O. v. carminis.
En su conjunto, estas UMAS o empresas cinegéticas, incluyen el manejo de una superficie de mas de 6 millones de hectáreas de ecosistemas naturales de matorrales xerófilas y bosques de pino-encino, en los que gracias a la actividad cinegética organizada y responsable, se conserva y aprovecha de manera sustentable el venado cola blanca y otras especies de la fauna silvestre regional.
Esta cuarta edición de la “guía de campo para el cazador responsable”, tiene por objeto, que tanto los propietarios de predios, titulares de UMAS cinegéticas y los cazadores deportistas que anualmente participan en la temporada cinegética oficial de venado cola blanca, puedan evaluar directamente en el campo, la edad de los venados que van a cazar, y de esta forma, se cacen los venados machos adultos o viejos, que son los que por su edad, han alcanzado su madurez como trofeos de caza.
03. Comportamiento de machos y hembras
El venado cola blanca no es una especie de hábitos gregarios (que vive en manadas o grupos de muchos individuos); sin embargo, es común que se formen pequeños grupos familiares, compuestos por una hembrea (madre) acompañada de una o dos de sus crías. También es común, que estos grupos estén integrados por una hembra (madre) y una hembra (hija del año anterior) y una o dos crías de la primera. Pudiendo presentarse el caso, de dos hembras (madres) acompañadas de sus crías respectivamente. Los machos también forman grupos de dos o más individuos, los cuales se mantienen en grupo a lo largo del año, y en la mayoría de los casos, se separan durante la época de reproducción o apareamiento de los machos con las hembras (diciembre y enero, en el noreste de México).
Las concentraciones de veinte o más venados (machos, hembras y cervatos) es común que se presenta antes del amanecer, antes de la puesta del sol y durante la noche, en las áreas abiertas de praderas introducidas, áreas de cultivo, sitios de suplementación de alimentos, minerales o cebado. Sin embargo, este comportamiento, no debe interpretarse como un comportamiento “gregario” de la especie, ya que la concurrencia de varios venados en una misma área, es el resultado de la visita a la misma área, de grupos familiares y/o grupos de machos independientes. Aunque el “ámbito hogareño” o área dentro de la cual, un venado vive y se moviliza, depende de muchos factores y por ende es muy variable. En áreas de matorrales xerófilos, el “ámbito hogareño” promedio de los machos varía entre 80 y 300 hectáreas, y entre 50 y 200 hectáreas para el caso de las hembras.
Los machos adultos dominantes (5.5 o más años de edad) se mantienen en áreas restringidas durante la época de empadre (10 ha. o menos) y limitan sus movimientos, lo que dificulta su observación en el campo.

04. Dieta
A diferencia del ganado bovino, cuya dieta alimentaria se basa principalmente en el pastoreo y consumo de gramíneas (zacates o pastos), la dieta del venado cola blanca, se basa principalmente en el ramoneo (consumo de hojas y tallos) de especies vegetales arbustivas y el consumo de hierbas silvestres.
En las grandes extensiones de matorrales xerófilas, es común por ejemplo, que la dieta anual del venado cola blanca varíe con la estación del año y de acuerdo a los siguientes porcentajes de consumo promedio:
Estación / Porcentaje de consumo
Primavera: gramíneas (5%), arbustivas (60%), hierbas (35%)
Verano: gramíneas (3%), arbustivas (80%), hierbas (17%)
Otoño: gramíneas (6%), arbustivas (76%), hierbas (18%)
Invierno: gramíneas (4%), arbustivas (85%), hierbas (11%)
Es importante señalar, que cuando el manejo del hábitad es adecuado y las densidades de población de bovinos y venados se mantienen acordes con la “capacidad de carga” del hábitat, no existe competencia directa por alimento entra ambas especies; sin embargo, durante las épocas críticas de sequías y/o heladas, esta situación de equilibrio cambia y se puede presentar una fuerte competencia por alimento (cantidad y calidad). Pudiendo ser necesario en estos casos, la reducción y/o control del hato ganadero, o bien, la suplementación de alimentos y minerales para ambas especies.
Para garantizar en adecuado desarrollo corporal, condición física, reproducción, tamaño de astas y sanidad, la dieta de los venados debe contener: 17% de proteína cruda; 1% de fósforo; 1.5% de calcio, vitaminas y minerales traza.

La dieta del venado cola blanca se basa principalmente en el ramoneo (consumo de hojas y tallos) de especies vegetales arbustivas y el consumo de hiervas silvestres.
05. Reproducción
En el noreste de México, la época de reproducción (en la región denominada “corrida”), se lleva a cabo durante los meses de diciembre y enero, pudiendo existir variaciones de esta época para otras regiones ecológicas de México. Los nacimientos de las nuevas crías o cervatos se presentan durante los meses de julio y agosto, después de una gestación del orden de siete meses (200 a 210 días).
Por regla general, las hembras (madres) primerizas, paren un solo cervato, y las hembras de segundo y partos posteriores, pueden parir dos y hasta tres cervatos. Esto, siempre y cuando las condiciones del hábitat hayan sido buenas, y las densidades de población de bovinos y venados se hayan mantenido por debajo de la “capacidad de carga” del hábitat natural.
Los nuevos machos y hembras, alcanzan su madurez sexual y participan en la reproducción, cuando han alcanzado la edad de 18 meses (1.5 años), o sea, durante el segundo invierno de su vida. Por su mayor tamaño corporal y fuerza física, los machos de 5.5 y 6.5 años de edad son “dominantes”, “territoriales” y más cautos y con menos movilidad, y desde luego, más exitosos, en la cobertura de hembras.
Uno de los índices importantes para evaluar el éxito de la reproducción es la determinación mediante el muestreo de población, de la relación “hembras-crías”, la cual se considera buena, para valores iguales o superiores a 1:0.7 y mala para valores inferiores a 1:0.5. Siendo recomendable, la asesoría de un experto, para el análisis y conclusión final.

06. Parásitos, depredadores y longevidad
Aunque el venado cola blanca puede ser afectado por una gran diversidad de parásitos (internos y externos) y enfermedades, cuando las condiciones del hábitat son buenas y la “capacidad de carga” no ha sido excedida, por regla general, son animales sanos.
Algunos de los parásitos más comunes son la garrapata del género Boophilus y la larva de la nariz del género Oestrus. En hábitats mal manejados (con sobrecarga animal), el venado cola blanca puede ser susceptible incluso a enfermedades virales importantes como la “epizootia hemorrágica” (EHD) y la denominada “Lengua azul”. Enfermedades bacteriales como la “Leptospirosis”. También pueden ser parasitados por lombrices y cisticercos o tenias.
Durante sus primeros seis meses de vida, su principal depredador es el coyote Canis latrans, y en menor escala, el gato montés Lynx rufus. El impacto de depredación es mayor, en hábitats mal manejados y/o de baja calidad. El otro depredador importante es el puma o león americano Puma concolor, que sólo en casos de mal manejo del hábitat, puede representar un problema serio para el futuro de la población.
Lo que es importante dejar en claro, es el hecho de que , todos estos depredadores naturales, con los que ha coexistido el venado cola blanca a lo largo de su historia, constituyen una parte fundamental y necesaria para garantizar el equilibrio, la calidad y la conservación de los ecosistemas naturales, razón por la cual, deben de ser conservados para beneficio de las propias poblaciones silvestres de venado cola blanca.
El venado cola blanca puede llegar a vivir 9.5 años de edad o más; siendo su edad promedio en hábitats naturales, alrededor de 7.5 años de edad.
Por su importancia ecológica, todos los depredadores naturales sin excepción, están protegidos por la legislación mexicana, y por esta razón, no pueden ser cazados o eliminados indiscriminadamente; sin embargo, cuando se justifica, es posible su aprovechamiento a través de la caza deportiva, lo que incrementa las opciones de servicios cinegéticos.

07. Ciclo anual de astas
Después de su nacimiento (julio o agosto), el venado cola blanca macho, inicia con la presencia de un par de “chichones” sobre su cabeza, a la edad de 6 ó 7 meses (enero ó febrero), el crecimiento de lo que será su primer par de astas.
Este primer juego de astas, que para el mes de noviembre o diciembre, se podrá presentar en forma de “lezna” (de una sola pieza puntiaguda) o con algunas ramificaciones adicionales (2, 3 o más), se desprenderán de manera natural de la cabeza del animal, al término de la época de reproducción y alrededor de los meses de marzo o abril.
A partir de esta primera muda o caída del primer par de astas y durante todos los años subsecuentes de su vida. Los venados machos, iniciarán año con año, el crecimiento de un nuevo par de astas a partir del mes de mayo, las cuales, se mantendrán forradas con una pielecilla velluda “terciopelo”, hasta el término de su crecimiento a finales del mes de septiembre.
A finales del mes de septiembre o principios de octubre, estas nuevas astas, serán talladas y pulidas contra las ramas y troncos de arbustos y árboles, quedando limpias y listas para el combate con otros machos durante la época de la cobertura de hembras en los meses de reproducción (diciembre y enero).
En los machos más jóvenes, de 1.5, 2.5 y 3.5 años de edad, es común que las canastas de astas que ostentan, tengan una coloración clara (blancuzca). Mientras que en los machos adultos de 4.5 años de edad o mayores, sus canastas de astas, presentarán una coloración más oscura (café).

08. Genética, edad y nutrición
Las “canastas” de astas que ostentan los venados cola blanca machos durante la época de reproducción (diciembre y enero), son el resultado, de las características genéticas que heredaron de sus progenitores, la calidad de la alimentación a la que han estado sujetos a lo largo de su vida y de ese año en particular, y de la edad que han cumplido al momento de su observación en el campo.
Desde el punto de vista de su genética, es importante destacar, que muchas de las características de las astas que los venados heredan de sus progenitores: abertura, número total de picos y otras, en la gran mayoría de los casos, no se manifiestan hasta que estos alcanzan su madurez, o sea, a partir de los 5.5 años de edad. Esto, debido a que su crecimiento corporal (músculos y huesos) termina prácticamente hasta alcanzar los 4.5 años de edad, siendo utilizado hasta esas edad, un mayor porcentaje de la alimentación para la formación del cuerpo que de las astas.
Por esta razón, los mejores trofeos, se obtendrán de venados machos de 5.5 y 6.5 años de edad. Dependiendo de la genética de sus progenitores; el tipo, calidad y manejo del hábitat; el régimen de lluvias; y otros factores, es posible que, es posible que durante la época de reproducción (diciembre y enero en el Noreste de México), algunos de los machos jóvenes (inmaduros) de 1.5 años de edad, exhiban como su primer par de astas un par de “leznas” (astas de una sola pieza puntiaguda). Su casa o eliminación de la población por considerarlos de baja calidad genética, puede ser un error grave, ya que muchos de estos venados, puede llegar a ostentar buenas “canastas de astas” cuando alcancen su madurez (5.5 o más años de edad). Experiencias en el campo han demostrado, que venados machos trofeo de 5.5 años de edad, no fueron venados especiales a la edad de 1.5 ó 2.5 años de edad.

09. Capacidad de carga de hábitat
El hábitat o área natural donde vive y se desarrolla un venado, debe ser un sitio tal, que proporcione y satisfaga, los siguientes requerimientos básicos: alimentación, agua, cobertura vegetal y espacio físico vital. Todos los hábitats naturales tienen una determinada “capacidad de carga”, la cual depende directamente de la abundancia y calidad del tipo de componentes vegetales presentes, la cantidad de herbívoros (bovinos, venados y otros) presentes, e el manejo combinado que se haga de todos los elementos.
Las variaciones de lluvias, sequías (estacionales o anuales) y las “heladas” o bajas importantes de temperatura, hacen que la producción de forraje (cantidad y calidad) de un hábitat natural varíe y por esta razón, varíe también su “capacidad de carga”. Siendo importante considerar, dependiendo de cada caso en particular, la posible reducción del hato ganadero y/o densidad de población de venados presentes, o bien, el suministro de suplementos (alimentos y minerales) entre otras acciones.
En años de lluvias “normales” es posible mantener satisfactoriamente en matorrales xerófilos con buen manejo de hatos ganaderos, una densidad media de población de venados cola blanca, igual a la carga de bovinos de carne, que se recomienda en base al coeficiente de agostadero del terreno en cuestión.
Esta densidad de población de venados se puede incrementar al doble e incluso al triple, si la carga de bovinos recomendada, se disminuye o reduce en un 50% y existen además, suficientes fuentes de agua disponibles para el ganado y la fauna silvestre.
En el Noreste de México, los hábitats naturales de matorrales xerófilos pueden alcanzar valores promedio del orden de 8 ó 10 hectáreas por venado (macho, hembra o cría). Siendo recomendable, buscar la asesoría de un profesional, para definir un “plan de manejo” real, que permita alcanzar los resultados y metas programadas

Durante las épocas de invierno, la producción de forraje de las arbustivas se reduce de manera importante desde el punto de vista de su cantidad y calidad, lo que da como resultado, que los venados, si no disponen de suplemento, consuman forraje de pobre.
10. Mejoramiento del hábitat
Se define como mejoramiento del hábitat: “cualquier acción que realice el hombre, orientada a mejorar la utilización y/o cantidad y calidad forrajera del hábitat natural original del venado cola blanca, con el objeto de asegurar su adecuado y eficiente desarrollo (corporal y de astas), su reproducción y sanidad”.
Considerando que los cuatro requerimientos básicos del venado cola blanca son: alimento, cobertura vegetal, agua y espacio físico vital. Todas las acciones o prácticas que se realicen en el hábitat con fines de mejoramiento, deberán estar orientadas precisamente a desarrollar o mejorar cualesquiera de estos requerimientos.
Algunas de las principales prácticas de mejoramiento del hábitat que se recomiendan realizar incluyen: la construcción de nuevas fuentes de agua; el tratamiento mecánico en “franjas alternas” a la cubierta vegetal (mediante rastra y/o rodillo metálico); la suplementación de alimentos y minerales; y la siembra de cultivos agrícolas como el frijol, la soya, la avena o los tréboles, en pequeñas parcelas (0.5 a 1.0 ha), distribuidas en toda la extensión del predio. Siendo recomendable en estos casos, el establecimiento de una parcela por cada 250 a 300 hectáreas de terreno.
En áreas de matorrales xerófilos, se recomienda que exista al menos una fuente de agua permanente y un suplementador de alimentos y minerales por cada 150 hectáreas de hábitat natural.
Los suplementos alimenticios que se ofrezcan, deberán contener: 17% de proteína cruda, 1% de fósforo, 1.5% de calcio; vitaminas y minerales traza. Aunque el maíz, puede ser una parte del suplemento, principalmente como fuente de energía, los venados no deben de estar sujetos a libre acceso al grano, ya que cuando su condición física es mala y están hambrientos, la ingestión de este grano en cantidades excesivas (25% o mas de la dieta) puede causar serios problemas de acidosis, diarreas y en algunos casos la muerte de los mismos animales.
Evitar la sobrecarga de bovinos y venados en un hábitat natural, siempre será, la mejor práctica de mejoramiento del hábitat.

La construcción de nuevas fuentes de agua, contribuyen de manera importante al mejoramiento del hábitat del venado cola blanca y el resto del las especies de la fauna silvestre que comparten su hábitat
La caza o aprovechamiento cinegético, solo se justifica, cuando ésta se realiza bajo condiciones de sustentabilidad, o sea, para aprovechar los “excedentes” de una población silvestre, con el fin de controlar su densidad o ajustar su composición (relación: machos, hembras y crías), y con ello, garantizar la calidad del hábitat natural donde vive y se desarrolla.
Bajo esta perspectiva, la caza de hecho, se considera una herramienta importante para el manejo de las poblaciones silvestres de cualquier especie y el hábitat natural donde éstas se desarrollan. Por esta razón, la caza como herramienta de manejo, debe incluir, no sólo la extracción de los machos, sino también, la extracción de las hembras, cuando así se justifique.
De lo anterior, resulta obvio, que la única manera racional de definir el aprovechamiento sustentable del número y sexo de ejemplares a cazar en un predio en particular, debe estar basado en la evaluación real de la población presente, o sea, de su densidad, relación de machos y hembras, y relación de hembras (madres) y crías. De otra forma, no es posible garantizar un aprovechamiento sustentable y el manejo adecuado de la población y su hábitat natural.
En hábitats de matorrales xerófilos de cobertura densa, se recomienda por seguridad, que la caza de venado cola blanca sólo se realice “a la espera”, utilizando los caminos y brechas acondicionadas para este fin, siendo deseable, que exista al menos, un sitio de caza por cada 150 hectáreas de matorral. Además se recomienda, que las brechas de caza, no excedan de 150 metros de longitud.
Para un buen programa de manejo con fines de producción de trofeos; no se deberán cazar los venados “jóvenes” e “inmaduros” de 1.5, 2.5, 3.5 y 4.5 años de edad. Hacerlo con lleva a mediano y largo plazo de ausencia de buenos trofeos.

Un cazador responsable, siempre "cosecha", venados adultos o viejos (5.5 o más años de edad), que son los que se pueden considerar verdaderos trofeos
12. Tasa de aprovechamiento
La tasa de aprovechamiento o número de machos y hembras que habrán de cazarse o extraerse de un predio, debe estar soportada por los resultados de los estudios o monitoreos de población que previamente se realizaron para este fin. Sin estos estudios, no se puede garantizar a futuro la sustentabilidad de un aprovechamiento extractivo como lo es la caza.
Uno de los aspectos importantes a considerar para la caza de machos y/o hembras es el relativo a la distribución de la presión de caza, ya que si no se cuenta con la infraestructura suficiente de sitios de caza, entonces, es posible que en algunas áreas se haga una sobre explotación y en otras, se dejen de extraer venados que han alcanzado su madurez física y que es conveniente su extracción. Para evitar esto, como se señaló con anterioridad, es necesario que al menos exista debidamente acondicionado, un sitio de caza por cada 150 hectáreas de hábitat. Siendo recomendable, que exista el mayor número posible de sitios de caza, con el objeto de que éstos puedan ser utilizados bajo un sistema permanente de rotación, durante las diversas temporadas de caza.
En caso de que además de la caza una de las opciones de manejo para la población y el hábitat, sea la de extracción de venados (machos y/o hembras) vivos, estas extracciones, también deberán hacerse en diversos sitios o potreros del predio, con el objeto de que las extracciones se distribuyan sobre toda la superficie del predio.
Bajo ninguna circunstancia, se recomienda la caza disparando desde vehículos de motor, ya que esto, independientemente del juicio que pudiera tener desde el punto de vista de la cinegética, es una práctica nefasta, desde el punto de vista de los futuros monitores y evaluaciones de la población, ya que desarrolla en los animales un comportamiento “huidizo” aprendido, que hace prácticamente imposible su observación en el campo.


Para garantizar la futura selección de buenos reproductores, no se recomienda la caza de venados jóvenes o inmaduros (1.5 y 2.5 años de edad), ni de venados intermedios (3.5 y 4.5 años de edad), sobre todo, cuando éstos ostentan buenas “canastas de astas”
Otro de los aspectos importantes, relacionados con la tasa de aprovechamiento de los venados machos, es el relativo a la edad de los venados que deberán cazarse. Es obvio que, los venados jóvenes e intermedios, o sea, los de 1.5, 2.5 y 3.5 años de edad, por su experiencia y mayor movilidad dentro de un habitad, son los que ofrecen las mayores posibilidades y facilidad de caza. Sin embargo, es importante considerar, que si la tasa de aprovechamiento sólo se hace sobre ese tipo de machos, además de que no obtendrán venados con buenas características de astas, se estará dejando de aprovechar la parte más importante de la población desde el punto de vista de la caza de trofeos, o sea, los venados de 5.5 años de edad o mayores.
Aunque el tema de la edad de los venados machos que se recomienda cazar es complejo y polémico, conviene apuntar, que lo recomendable para garantizar a futuro, un aprovechamiento sustentable de venados machos con buenas características de astas, deberá estar sustentado en la caza de venados adultos y viejos, ya que éstos, además de haber alcanzado la edad suficiente para exhibir su verdadero potencial genético, son los de menores expectativas de vida a futuro.
Complementario a lo anterior, es importante destacar, que la caza sistemáticas de venados “intermedios” (3.5 y 4.5 años de edad) con buenas características de astas, es un error grave, ya que estos venados son los futuros reproductores (sementales) de la población, y su eliminación sistemática, reduce año con año, el mejoramiento genético de la población desde el punto de vista de futuros “trofeos”.
Este problema de mal manejo, se agrava, cuando además de cazarse los venados “intermedios” (3.5 y 4.5 años de edad) que ostentan buenas “canastas de astas”, se dejan (en calidad de sementales) dentro de la población, los venados “maduros” (5.5 o mas años de edad) de baja calidad de “canastas de astas”, ya que la consecuencia de esto, es privilegiar la baja calidad genética en la población.
Aunque la tasa de aprovechamiento sustentable de machos que se pueden cazar dentro de los terrenos de un predio, depende de cada caso en particular, en términos generales, ésta varía de un 10% a un 20 % del total de la población de machos presentes. Pudiendo ser mayor o menor, dependiendo del objetivo que se persiga: cacería de venados o cacería de venados trofeos.
13. Criterios para juzgar la edad de los venados machos en el campo
A medida que avanzan en edad, los venados machos al igual que el hombre, sufren y manifiestan importantes cambios físicos o corporales, que un observador con experiencia, puede utilizar ventajosamente para juzgar y estimar la edad de los venados que se encuentran en el campo durante la cacería (diciembre y enero).
Para este fin, se recomienda, que el observador evalúe en primera instancia, las características físicas o corporales del venado que observa, y deje para el final, la evaluación de sus astas.
Para la evaluación física o corporal, deberán considerarse entre otras características, las siguientes: masividad del cuello y la forma en que éste se une con los hombros y el pecho; la masividad de los huesos y músculos de los brazos y piernas; el volumen y forma del abdomen con respecto al tórax; la consistencia de la piel sobre las diferentes partes del cuerpo; y la forma y finura o tosquedad de la cara.

Atendiendo a su madurez biológica, entendida ésta, como el cambio físico natural que experimenta un animal al pasar la juventud a la vejez, los venados machos se pueden clasificar de acuerdo a su edad en
las siguientes cuatro características o grupos:

En las páginas subsiguientes y con el apoyo de algunas fotografías de campo, se dan a conocer algunas de las principales características físicas o corporales que se manifiestan en los venados machos a diferentes edades, siendo importante señalar, que algunas de éstas, pueden variar para venados de la misma edad, dentro de un mismo predio o en predios diferentes, esto como resultado de condiciones particulares de la calidad forrajera, manejo de hábitat y la diversidad genética propia de los individuos de una misma población. En los predios donde se suplementa o suministra maíz durante el invierno, es posible que los machos luzcan con mayor volumen y peso corporal, lo que puede causar confusión, sobre todo, al inicio de la temporada cinegética.
El cazador de trofeos, siempre deberá de tener en mente, que la caza de venados jóvenes, de 1.5, 2.5, 3.5 e incluso 4.5 años de edad, conlleva necesariamente a la obtención de trofeos de baja puntuación. En la mayoría de los casos, 40% o más, por debajo de la puntuación que el mismo venado hubiese alcanzado a los 5.5, 6.5 o 7.5 años de edad. Y lo que es más grave, a la caza de venados, que por su corta edad y falta de madurez, no tuvieron oportunidad de manifestar y exhibir su verdadero potencial genético como trofeos.
14. Machos de 1.5 años de edad (18 meses)

Venado cola blanca “joven” de 1.5 años de edad (18 meses). No se recomienda su caza
Son físicamente inmaduros y su cuerpo es muy delgado. Su cara es de apariencia afilada y similar a la de una hembra de mediana edad.
Su cuello es muy delgado, y en la unión que éste hace con el cuerpo, no forma una sola masa muscular con el pecho y los hombros.
Su abdomen se presenta plano y prácticamente del mismo grueso que el tórax. Sus brazos y piernas son delgados, y comprados con el cuerpo, se ven más largos que éste. La consistencia de su piel es firme, sin pliegues y entallada al cuerpo.
Debido a que la mayor parte de su alimentación se ha utilizado para la formación del cuerpo (huesos y músculos), las primeras astas que ostenta son, por regla general, pequeñas, muy delgadas y de coloración blancuzca. Es común que estas astas, se presenten en forma de “leznas” (de una sola pieza puntiaguda), y en algunos casos, con cuatro o más picos.
Lo pequeño de estas primeras astas, se acentúan más, si su nacimiento fue en año de sequía, en áreas de baja calidad forrajera, o en hábitats sobrepastoreados o mal manejadas.
15. Machos de 2.5 años de edad

Venado cola blanca “joven” de 2.5 años de edad. No se recomienda su caza
Siguen siendo físicamente inmaduros y su cuerpo se mantiene delgado. Su cara se mantiene afilada.
Su cuello es ahora un poco más grueso, pero sigue siendo delgado y en la unión que éste hace con el cuerpo, aún no forma una sola masa muscular con el pecho y los hombros.
Su abdomen se presenta plano y un poco más delgado que el tórax. Sus brazos son delgados y sus piernas tienden a verse más altos que los brazos. La consistencia de su piel firme, sin pliegues y entallada al cuerpo.
Debido a que una parte importante de su alimentación se sigue utilizando para la formación del cuerpo (huesos y músculos), sus segundas astas son ahora un poco más desarrolladas, pero siguen siendo pequeñas, delgadas y de coloración clara.
16. Machos de 3.5 años de edad

Venado de cola blanca “intermedio” de 3.5 años de edad. No se recomienda su caza
Siguen siendo físicamente inmaduros y su cuerpo se mantiene delgado. Su cara se mantiene afilada.
Su cuello es ahora un poco más grueso, pero sigue siendo delgado y en la unión que éste hace con el cuerpo, aún no forma una sola masa muscular con el pecho y los hombros.
Su abdomen se presenta plano y un poco más delgado que el tórax. Sus brazos y piernas son ahora más musculosos. La consistencia de su piel es firme, sin pliegues y entallada al cuerpo.
Debido a que aún, una parte importante de su alimentación se sigue utilizando para la formación del cuerpo (huesos y músculos), sus terceras astas son ahora más gruesas y desarrolladas, pero siguen siendo, relativamente delgadas y de coloración clara, aunque un poco más obscuras.
A esta edad, comienzan a presentar algunas de sus características propias desde el punto de vista corporal y de astas.
17. Machos de 4.5 años de edad

Venado cola blanca “intermedio” de 4.5 años de edad. No se recomienda su caza
Debido a que prácticamente a los 4 años de edad (verano). Concluyó su crecimiento corporal, ahora su cuerpo luce con una apariencia más llena o masiva. Sin embargo, aún no alcanza su plena madurez corporal. Su cara, aún se mantiene relativamente afilada, aunque un poco más tosca que en años anteriores.
Su cuello es ahora más grueso y masivo, pero aún la unión que éste hace con el cuerpo, no forma una sola masa muscular con el pecho y los hombros.
Su abdomen, aún se mantiene relativamente delgado, pero un poco más grueso. Sus brazos y piernas son ahora más musculosos. La consistencia de su piel pliegue siendo firme, sin pliegues y entallada al cuerpo.
Ahora, ostenta su cuarta canasta de astas, y éstas, son más gruesas, desarrolladas, obscuras que en años anteriores. A esta edad, algunos venados presentan un gran cambio en el tamaño, masividad, abertura y números de picos o astas; sin embrago, en realidad, estas astas apenas comienzan a mostrar su verdadero potencial genético, y por esta razón, es casi seguro, que serán mejores trofeos en sus próximos dos años de vida.
Su mayor madurez corporal y de fuerza, los hace ahora más activos y con mayores posibilidades de éxito en la cobertura de hembras; sin embargo, en muchos casos, siguen siendo maltratados y sometidos por venados dominantes de mayor edad. No se recomienda su caza
18. Machos de 5.5 años de edad

Venado cola blanca “adulto” de 5.5 años de edad.
Habiendo alcanzado su madurez física, ahora su cuerpo luce más lleno o masivo. Su pecho, cuello, brazos y piernas son más voluminosos. Su cara, ahora es más tosca que en años anteriores e incluso luce más achatada.
Su cuello se presenta grueso y masivo. Y éste se une o mezcla con el cuerpo, formando una sola masa muscular con el pecho y los hombros.
Su abdomen es ahora más grueso y comienza a exhibir cierto pandeo. La consistencia de su piel comienza a ser algo fofa y luce menos entallada al cuerpo. Ahora, ostenta su quinta canasta de astas, que es más gruesa, más desarrollada y de coloración más obscura.
A esta edad, comienza a mostrarse el potencial y madurez genética de sus astas. Algunos de estos venados, mostrarán por primera vez, sus características genéticas de canastas de astas no típicas.
Sin embargo, la mayoría de ellos (típicos o no típicos), seguramente ostentarán en su próximo año de vida, una canasta de astas, más masiva, abierta y con astas de mayor tamaño y volumen.
Es a esta edad, cuando su madurez corporal y fuerza, les permite socialmente, demostrar su dominancia y tener mayor éxito en la cobertura de hembras. Ahora su comportamiento es más cauto, sigiloso, reservado, lo que dificulta su observación en el campo y desde luego su cacería.
19. Machos de 6.5 años de edad

Venado cola blanca “adulto” de 6.5 años de edad, con parte de sus astas rotas, como resultado de las peleas con otro machos.
Su cuerpo, en general, luce más lleno o masivo. Su pecho, cuello, brazos piernas y abdomen se ven sobrados de todo y más voluminosos. Su cara, ahora es más tosca y de apariencia más achatada.
Su cuello se presenta grueso y masivo, y éste se une o mezcla con el cuerpo, formando una sola masa muscular con el pecho y los hombros.
Su abdomen es más grueso y exhibe más pandeo. La consistencia de su piel se presenta fofa y es común que exhiba pliegues a la altura del cuello, los brazos y el pecho. Sus piernas se aprecian más cortas, con respecto al volumen total de su cuerpo. Su pecho se aprecia caído y con la piel fofa.
Ahora, ostenta su sexta canasta de astas, que debido a que prácticamente ha desarrollado todo su potencial genético, luce más masiva, desarrollada y obscura. A esta edad, tanto los venados típicos como no típicos, seguramente ostentarán sus mejores canastas de astas como trofeos.
Ahora, su comportamiento sexual ya no es tan impetuoso, pero sigue siendo dominante y exitoso en la cobertura de hembras. Por otro lado, ahora es mucho mas lento en su movilidad y más cauto, sigiloso y reservado, lo que dificulta aún más, su observación en el campo y desde luego su cacería.
20. Machos de 7.5 años de edad o mayores

Venado cola blanca “viejo” de 7.5 años de edad.
A esta edad, se podría decir, que los venados machos han entrado a una etapa de post – maduración o inicio de su etapa de vejez. Ahora su cuerpo, en general, luce más relleno en todas sus partes.
Su pecho, cuello, brazos, piernas y abdomen se ven más sobrados de todo y su piel más fofa. Su cara, ahora es más tosca, redondeada y de apariencia más achatada, con la piel fofa, con pérdida de pelo y en algunos casos exhibiendo “papada” sobre el cuello y el pecho.
Su abdomen es más grueso y exhibe más pandeo, que lo hace ver “panzón”. Sus piernas se aprecian más cortas, con respecto al volumen de su cuerpo, esto en gran medida, como resultado del pandeo de su abdomen. Su espinazo exhibe ahora, un cierto grado de pandeo. Su pecho se aprecia caído y con la piel fofa.
Ahora, ostenta su séptima o subsecuente canasta de astas, que es posible que sea similar en tamaño y masividad a la que ostentó cuando tenía 5.5 ó 6.5 años de edad. Incluso pudiese ser que exhiba, algunas puntas o astas que no había exhibido en años anteriores, principalmente en el caso de venados no típicos. Es posible que a los 8.5 o más años de edad, inicie un decaimiento en la calidad de sus canastas de astas. Ahora, su comportamiento sexual es menos impetuoso, que cuando tenía 5.5 ó 6.5 años de edad, pero sigue cubriendo hembras. Ahora, es mucho más cauto, sigiloso y reservado, lo que dificulta mucho poderlo observar en el campo y desde luego su cacería.
21. Criterios para estimar la edad en base al desgaste de molares
La edad de los venados se determina en fracciones de medios años, porque éstos nacen alrededor del mes de julio y agosto y son cazados en los meses de diciembre y enero; es decir, cuando éstos cumplen: 1.5, 2.5 o hasta 8.5 años de edad o más.
En términos generales, la edad de un venado se determina por la forma o composición de sus piezas dentales para el caso de venados de 1.5 años de edad y por el desgaste de los molares (dientes 4,5 y 6) del maxilar inferior izquierdo (sobre la cresta lingual, o sea, la cara de la cresta que ésta en contacto con la lengua), para el caso de venados de 3.5 años de edad o mayores.
Las determinaciones están basadas en la observación (sobre la cresta lingual) de las diferencias de tamaño que se presentan entre el esmalte del diente (color blanco) y la dentina del mismo (color café). A medida que un venado envejece, es posible apreciar (visualmente) diferencias muy marcadas (por el desgaste progresivo) entre el esmalte y la dentina sobre uno o varios de los molares (dientes 4, 5 y 6).
A continuación se dan a conocer, las características de forma y desgaste, que deberán observarse sobre los premolares (dientes 1, 2 y 3) y molares (dientes 4, 5 y 6), para estimar la edad de los venados machos cazados.

Solamente cuando los venados cazados tienen 1.5 años (18 meses) de edad, sus premolares (dientes 1, 2 y 3) son de “leche” y se presentan totalmente desgastados o lisos.

Solamente a esta edad, su tercer premolar (diente 3) que ésta compuesto de tres partes y su tercer molar (diente 6) también compuesto de tres partes, aún no ha aflorado totalmente (última cúspide).

A partir de los 2.5 años de edad y durante el resto de su vida, sus premolares (dientes 1, 2 y 3) son dientes definitivos, y su tercer premolar (diente 3), siempre estará compuesto solamente de dos partes.
Molares de 1.5 años de edad

1.5 Años de edad.
Molares de 2.5 años de edad

2.5 Años de edad.
Los tres premolares (1, 2 y 3) han sido reemplazados por dientes permanentes y ahora el tercer premolar (3) estará compuesto sólo de dos partes y el tercer molar (6) compuesto de tres partes, ahora se presentará totalmente aflorado. En los tres molares (4, 5 y 6) sobre la cara de la cresta lingual, la dentina (color café) no se puede observar, o bien, no es tan ancha como el esmalte (color blanco) que la rodea (dentina color café, menor que el esmalte color blanco). Además, estos tres molares (4, 5 y 6) sobre la cara de la cresta lingual, se presentarán todavía muy afilados. Lo cual se puede apreciar incluso al tacto, al deslizar un dedo sobre ellos.
Molares de 3.5 años de edad

3.5 Años de edad. La dentina (color café) de la cara de la cresta lingual del primer molar (4), se presentará tan ancha o más que el esmalte (color blanco) que la rodea (dentina color café, mayor o igual que el esmalte color blanco), lo cual no sucederá con el segundo y tercer molar (5 y 6). Es común que las crestas de las caras del lado de la lengua (crestas linguales) del segundo y tercer molar (5 y 6) se presenten muy afiladas en comparación con la del primer molar (4), la cual presentará algo de desgaste
Molares de 4.5 años de edad

4.5 Años de edad. La dentina (color café) de las caras de las crestas linguales del primero y segundo molar (4 y 5), se presentará tan ancha o más que el esmalte (color blanco) que las rodea (dentina color café, mayor o igual que el esmalte color blanco), lo cual no sucederá con el tercer molar (6). Es común que las crestas de las caras del lado de la lengua (crestas linguales) del primer y segundo molar (4 y 5) presenten algo de desgaste, mientras que el tercer molar (6) se presentará todavía muy afilado.
Molares de 5.5 años de edad

5.5 Años de edad. La dentina (color café) de las caras de las crestas linguales de los tres molares (4, 5 y 6), se presentarán tan ancha o más que el esmalte (color blanco) que las rodea (dentina color café, mayor o igual que el esmalte color blanco). Es común que las caras de las crestas del lado de la lengua (crestas linguales) de los tres molares (4, 5 y 6) presenten desgaste.
Molares de 6.5 años de edad

6.5 Años de edad. El primer molar (4) se presentará con un desgaste uniforme que lo hará verse liso y de color café (dentina), ya que el esmalte (color blanco) que originalmente rodeaba a la dentina, ya se desgastó en su totalidad y no está presente. Esto, aún no se habrá presentado en el segundo y tercer molar (5 y 6), los cuales aún exhibirán sobre las caras de las crestas linguales, todavía esmalte (color blanco) alrededor de la dentina (color café).
Molares de 7.5 años de edad

7.5 Años de edad. El primer y segundo molar (4 y 5) se presentarán con un desgaste uniforme que los hará verse lisos y de color café (dentina), ya que el esmalte (color blanco) que originalmente rodeaba a la dentina de estos dientes, ya se desgastó en su totalidad y no está presente. Esto, aún no se habrá presentado sobre la cara de la cresta lingual del tercer molar (6), el cual aún exhibirá alrededor de la dentina (color café), el esmalte (color blanco).
Molares de 8.5 años de edad

8.5 Años de edad. Los tres molares (4, 5 y 6) se presentarán con un desgaste uniforme que los hará verse lisos y de color café (dentina), ya que el esmalte (color blanco) que originalmente rodeaba a la dentina de estos dientes, ya se desgastó en su totalidad y no está presente. Después de los 8.5 años de edad, no es posible establecer con este método la edad de los venados. De hecho, las claves señaladas para una edad de 8.5 años pueden corresponder a venados de esa edad o mayores.
22. Legislación y normatividad
Ley General de Vida Silvestre (D.O.F. 03 de julio del año 2000)
Artículo 4. Es deber de todos los habitantes del país conservar la vida silvestre; queda prohibido cualquier acto que implique su destrucción, daño o perturbación.
Artículo 18. Los propietarios y legítimos poseedores de predios en donde se distribuye la vida silvestre, tendrán el derecho a realizar su aprovechamiento sustentable y la obligación de contribuir a conservar el hábitat. Los propietarios y legítimosserán responsables solidarios de los efectos negativos que éste pudiera tener para la conservación de la vida silvestre y su hábitat. poseedores de dichos predios; así como los terceros que realicen el aprovechamiento,
Artículo 39. Los propietarios y legítimos poseedores de los predios o instalaciones, cuando realicen actividades de aprovechamiento, deberán solicitar el registro de dichos predios o de instalaciones como “Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMAS)” .
Artículo 40. Para registrar los predios como UMAS, se requiere expediente con datos generales, títulos que acrediten la propiedad, ubicación geográfica, superficie y colindancias; y un plan de manejo.
Artículo 82. Solamente se podrá realizar aprovechamiento extractivo de la vida silvestre, en las condiciones de sustentabilidad prescritas en esta Ley.
Artículo 83. El aprovechamiento extractivo de ejemplares, partes y derivados de la vida silvestre requiere de una autorización previa de la Secretaría (SEMARNAT), en la que establecerá la tasa de aprovechamiento y su temporalidad.
Artículo 91. La autorización de aprovechamiento generará para su titular la obligación de presentar informes periódicos (anuales y de resultados de aprovechamiento cinegético).
Artículo 95. Queda prohibido el ejercicio de la caza deportiva:
- Mediante venenos, armadas, trampas, redes, armas automáticas o de ráfaga.
- Desde media hora antes de la puesta de sol, hasta media hora después del amanecer.
- Cuando se trate de crías o hembras visiblemente preñadas.
Reformas y adiciones a Códigos Penal Federal y Federal de Procedimientos Penales (D.O.F. 06 de febrero del año 2002).
Artículo 420. Se impondrá pena de uno a nueve años de prisión y por el equivalente de trescientos a tres mil días multa, a quien ilícitamente:
Fracción III: Realice actividades de caza, pesca o captura con un medio no permitido, de algún ejemplar de una especie de fauna silvestre, o ponga en riesgo la vialidad biológica de una población o especie silvestres.
23. Código de ética
Por ser el venado de cola blanca, un ser vivo que merece nuestro respeto. Una de las especies de la fauna silvestre mexicana más carismáticas, y, una de las criaturas mágicas, que por su inteligencia, belleza y majestuosidad, fueron parte importante de la cosmovisión e inspiración de un sinnúmero de leyendas, mitos y tradiciones de nuestra rica cultura precolombina, y además, una parte importante del sustento material de las etnias mexicanas originales.
Quien se jacte de ser un cazador responsable de venados, deberá hacer suyo este código de ética:
- Cazar venados adultos o viejos, durante la época y en los predios o áreas autorizadas.
- Cazar con las armas, calibres y métodos autorizados.
- Disparar a la distancia en que se garantice la caza segura y ética del venado.
- Respetar y hacer respetar todas las Leyes y Normas oficiales relativas a la caza.
- Denunciar ante las autoridades componentes, cualesquier violación a las Leyes y Normas oficiales de caza.
24. Jorge Gabriel Villarreal González
Es originario de Monterrey, Nuevo León, México. Egresado de Ingeniería Civil (1968) y Maestro en Ciencias, con especialidad en Uso, Manejo y Conservación del Agua (1975) del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).
Ha sido catedrático de las Facultades de Agronomía (1972-1979) y Ciencias Biológicas (1974-1977) de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). De 1972 al 2005, ha realizado trabajos de asesoría y consultoría en más de 200 ranchos ganaderos del noreste de México: Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, principalmente relacionados con la planeación y desarrollo de fuentes de agua para la ganadería y la fauna silvestre, y sobre el manejo, conservación, repoblación y aprovechamiento cinegético sustentable del venado cola blanca y otras especies de interés cinegético.
Es Coordinador General del Consejo Estatal de Flora y Fauna Silvestre de Nuevo León, A. C. (CEFFSNL). Asesor y Consultor de la Asociación Nacional de Ganaderos Diversificados Criadores de Fauna (ANGADI) y la Unión Ganadera Regional de Nuevo León (UGRNL).
Ha impartido más de 60 diplomados, cursos y talleres de capacitación sobre la conservación, manejo y aprovechamiento sustentable del venado cola blanca, para más de 3 mil productores ganaderos, ejidatarios, administradores de ranchos cinegéticos, técnicos en manejo de fauna silvestre y cazadores de porristas de diversas entidades del país.
¡Apoya la caza deportiva organizada, sustentable y responsable; y contribuye a la reconversión del uso del suelo y la restitución de la biodiversidad de los ecosistemas de México! (J.G.V.G.)

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