INVIERNO 2004 – De Toros y Búfalos:
Durante estos
años los cazadores con ballesta hemos sido objeto de múltiples críticas por
parte de la prensa, que ha prestado una atención negativa a nuestra actividad,
sirviéndose para ello en varias publicaciones. Sin duda, uno de los documentos
más condenatorios provenientes de esta vertiente, se publicó en la República de
Sudáfrica a principios de los años ochentas.
Este
trabajo fue una creación de un caballero quien responde al nombre de Dr Ed
Ashby. Este documento fue realizado en colaboración con la entidad
gubernamental encargada de regular la caza mayor en la República de Sudáfrica y
tenía como objeto determinar si las ballestas eran capaces de darle una muerte humanitaria
a los animales en situaciones de caza. Este es un excelente ejemplo de cómo es
que una mala información puede ser empleada con una contraproducente finalidad
ulterior.
La
utilización de una ballesta Crisbow, que honestamente carecía de la potencia
requerida, fue por lo mas inconveniente. No era representativa de la
generalidad de productos destinados a la caza mayor, disponibles por aquel
tiempo. Para este estudio se hicieron pruebas de tiro con toda la gama de equipos
de esta marca, con la finalidad de determinar su efecto. Por consiguiente, el Gobierno
de la República de Sudáfrica prohibió la ballesta, para cualquier animal
superior a las
Usted
todavía verá ocasionalmente este superficial documento en la propaganda anti-ballesta.
Aun cuando desde el principio esta información era errada, todo este asunto
todavía apesta, tal como lo hace un ratón muerto encerrado en un armario.
Bueno, ahora continuaré con el tema de esta columna. En el transcurso de estos
años el Gobierno de Sudáfrica determinó como requisito para la caza mayor con
ballesta el uso de flechas pesadas con puntas de dos hojas. Varios años después,
cuando fui para cazar un búfalo cafre, tuve que adaptarme a esta restricción de
equipo.
En ese tiempo
tuve que romperme la cabeza para alcanzar el límite requerido por ellos. Soy de
la escuela que cree que la velocidad, no la penetración, es el interés
primordial para todos los cazadores de ballesta. Esto lo aprendí cazando
pequeños y muy veloces colablancas.
Para mi, sacrificar
un solo FPS con el propósito de obtener una mayor penetración, era casi lo
mismo que flagelarme un ojo con la punta de un palo. Pero en ese momento tenía
que acogerme a las regulaciones dispuestas por el “lado oscuro".
La elección de
la flecha adecuada fue lo más sencillo. El carbón era la opción obvia ya que no
desperdiciaría valiosa energía flexionándose al impactar en el animal. Habían
varias alternativas que eran bastante pesadas, y elegí un eje (shaft) obsoleto producido por Goldtip
unos años antes. Aquél pesaba en si mismo aproximadamente unos 500 granos.
Después de
hacer algunas averiguaciones en relación a las opciones de puntas, me decidí
por un modelo tradicional Magnus 1 ¼ " con punta de dos hojas, además de
contar con unos forros de cubierta de acero fabricados por el mismo proveedor.
El peso total era superior a 700 granos después de todo el proceso de
adaptación, utilizando plumas de
Lamentablemente,
lo concerniente a nuestro propósito de caza del búfalo cafre no dio frutos, ya
que todo se echó a perder debido a que el outfitter que habíamos contratado,
fue incapaz de suministrar nuestros requerimientos. A decir verdad, mi deseo
por cumplir este desafío nunca decayó, permaneciendo latentes mis ganas de
probar mi obra manual. Finalmente pude realizar mi expectativa el pasado
octubre, cuando "dejé caer el martillo" y envié uno de estos
extremadamente pesados misiles, cumpliendo diligentemente con su mortal encargo.
La
oportunidad llegó cuando fui de caza con el Safari Havago al norte de
Australia, donde cazamos el Búfalo de agua asiático. Allí estos animales son
ENORMES, mucho más grandes que sus pares africanos. Estos búfalos son
descendientes de una manada que fue dejada allí en los años 1820 cuando un
asentamiento poblacional no tuvo éxito en su establecimiento y se marchó,
dejando a esta especie. A través del paso de cientos de generaciones de su
prole, se quedaron viviendo en un estado
salvaje. Estos búfalos han poblado un buen sector de la región norte de
Australia.
Para
decirlo sin rodeos ¡Estos enormes bovinos son unos tanques! Su piel tiene
aproximadamente un grosor de una pulgada, sus costillas miden aproximadamente
2.5" de ancho y al menos ½" de grosor. Para empeorar las cosas, sus
pulmones y órganos vitales se mantienen bien resguardados en lo profundo de su
interior. Para penetrarlos con una flecha se le debe dar un tiro en el pliegue
de la pata, teniendo en cuenta que existen muchas pulgadas de músculo sobre su
hombro. Seguramente este era un ejemplar perfecto para desafiar las teorías del
buen Doctor Ashbys.
Para la caza,
yo usé un prototipo de ballesta de 225 libras, que básicamente era igual al que
me fue entregado para llevar a África, con un considerable aumento en su
velocidad y energía. La pregunta era ¿esto sería suficiente? Y lo averigüé muy
pronto.
En
el tercer día de caza, encontramos tres toros que coincidentemente iban por nuestra
misma ruta, atravesando una arboleda de palma. Después de un corto y sigiloso
seguimiento, ellos nos descubrieron y a 30 yardas se dieron vuelta
confrontándonos. Esta es la táctica estándar utilizada por los búfalos cuando
quieren advertir para que nos alejemos. Honestamente, si alguna vez tuviera tres
toneladas de Búfalo mirándolo mal, se daría cuenta de lo claramente
convincentes que pueden ser.
En esa
circunstancia me alegré que nuestro guía Jim llevara consigo su pistola para
elefantes. Uno de esos muchachones aventureros decidió incluso trotar hacia
nosotros, ubicándose a sólo 20 yardas, confrontándonos. Era una verdadera tentación,
pero aun no había llegado el momento para hacer un tiro.
El
disparo finalmente llegó cuando aquel toro aventurero giró y regresó corriendo
al grupo. Entonces fue cuando se volteó por un instante encarando a Jim, quien
estaba avanzando lentamente hacia ellos. Mientras el toro estaba en esta
posición, levanté la ballesta y en cuanto él se detuvo, una flecha fue en su
búsqueda.
El
impacto fue impresionante. Mucho más nocivo que lo reportado por el informe
aquel de las ballestas. Inmediatamente el búfalo se resistió y corrió unas
cuantas yardas en busca de sus compañeros. Después de unos minutos hizo su paso
más lento.Aun tuvimos algunos momentos tensos persiguiendo a estos
"chavales" y reclamar nuestro premio.
Nuestra
autopsia reveló que la flecha se había desplazado por el centro de la pierna,
penetrando los pulmones, deteniéndose en una costilla del lado opuesto. El proveedor
dijo que estaba sorprendido por la rapidez con la que la flecha hizo su
trabajo, ya que muy rara vez un búfalo caía por efecto de una sola bala de
calibre pesado; mucho menos tratándose sólo de una flecha.
Creo que al final podemos respirar tranquilos y limpiar la reputación de la ballesta de imputaciones de responsabilidades inexistentes, ya que no debe ser el receptáculo de acusaciones superfluas. En Australia estuve más que complacido con el desempeño tanto de mi ballesta, como de las flechas seleccionadas. No puedo esperar hasta el próximo año, cuando iré a África para repetir este experimento en la balística de la ballesta, pero esta vez cazando a los primos más pequeños, pero más desagradables, de los búfalos de agua.
Bill Troubridge(*)
*Bill Troubridge es el
propietario de Excalibur Crossbows en Canadá, cazador y habitual en los
“crossbow hunting tips” artículos que aparecen en la revista Horizontal
Bowhunter que es la publicación oficial de

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