Se está despidiendo…” (Acotama 14 de noviembre, 2009)
“¡Es don Jorge, se está despidiendo!” Y el tremendo machazo solo nos miraba y sacudía las orejas sin escapar. Si es Jorge, despídete pues cholo y vámonos, le dije incrédulo, y mi compadre Félix se arrodilló y se persignó, el cachudo hizo como una venia con la cabeza, sacudió las orejas y dio dos pasos mirándonos, como si me esperara. Lo teníamos a veinte o a lo sumo
Si tuviera mi fierro…, pensé y me adelanté seguro de que me enseñaría la banderita blanca esta vez, pero volvió a “saludar”.
“Más respeto compadre Lucho, lo está enojando”, me dijo mi cholo casi llorando y se volvió a persignar balbuceando el Dios te salve.
Bajé de mi yegua hacia el venado de 8 puntas y me volvió a saludar moviendo la cabeza de arriba abajo varias veces, golpeaba el piso con la pata delantera, como marcando territorio o desafiante, lo tenía a menos de
Va a salir a ese lomo le dije a Félix, pero no lo volvimos a ver.
Seguimos andando por la quebrada como media hora y ya se veía el pati enorme de la aguada, nuestro campamento “base” de tantas jornadas de cacería. Al llegar lo encontramos a Jorge abrazado al rifle que le regaló su padre y dormido, sentado, apoyado en el tronco y a la sombra fresca. El susto que nos diste Reconchi, le dije.
“Cualquiera avisa don Jorge”, le dijo mi cholo, pero no se movió. Parecía realmente dormido, y estaba aun tibio o eso me pareció.

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