Un doblete bonito
Fito tenía un guardián en su edificio que era de Santa Cruz y conocía varios lugares de cacería cerca de su pueblo. Era abril de 1980 y planeamos la subida a la zona para intentar un nuevo sitio. Las tarucas por aquellas cordilleras nadie las cazaba y se morían de viejas. La cosa es que el estado de la carretera no nos permitió avanzar más y esperando las maquinarias para la limpieza de los derrumbes ocasionados por las lluvias, conocimos a unos muchachos que tenían unos primos mas abajo en el valle y que tenían buenos venados en su zona. Emprendimos el regreso con uno de ellos y nos contactaron con los hermanos Susanibar, quienes eran muy aficionados a dar su vuelta por los cerros ya sea con una escopeta del 16 o una carabina 22 Hornet que me imagino serían armas del fundo antes de la reforma agraria.
Los Susanibar se animaron inmediatamente a acompañarnos, ya que eran días de feriados, así que pidieron prestado un caballo y partimos luego de almorzar algo rápido. El camino era por una quebrada o vallecito seco que tenía un par de aguadas y desde donde ya podríamos ir viendo algunos rastros. La subida, casi sin parar, nos tomó hasta el lugar del campamento, casi 5 horas por una pendiente algo suave, pero que al final remataba en una fuerte subida hasta un lomo o portillo. La cacería se desarrollaría a ambos lados en los cerros de la derecha y la izquierda. La verdad la zona estaba bien bonita, pero el cerro de la derecha era un poco más parado y decidimos iniciar la búsqueda por el lado izquierdo. Dimos una vuelta corta, ya que el cansancio de la subida y la hora no ayudaban, así que sólo miramos un poco y nos fuimos a descansar.
Los guías conocían su oficio, por lo que muy temprano iniciaron los preparativos, prepararon el fuego, tomamos un café y partimos. Félix conmigo y Fifo iría con Fito, que le preocupaba que llevara su rifle, pero, en realidad nos querían ayudar a cazar y punto. El venado nuestro esta muy justo con una Hornet y al ver nuestras armas con mira y todo lo demás, sólo querían verlas en acción. Más tarde nos enteramos que ni siquiera tenía balas. Yo tenía un VZ24, con mira Mayoscope de 6 aumentos fijos en calibre 308win y Fito con su Winchester modelo 70, en 30 06.
La subida fue algo accidentada y Fito como siempre, se nos retrasaba un poco. Amaneciendo empezamos a ver algunas hembras y los guías desesperados por cazarlas, aquí la gente caza lo primero que se le cruza y hay que hacer mucha docencia sobre todo con los cazadores locales, que tienen el recurso mucho mas a la mano y no tienen norma alguna sobre la materia. Cuando llegamos a un morro difícil de atacar por lo parado, decidimos cortar por una faldeo en línea oblicua y sin subir o bajar, para rodear el morro y seguir cazando por los lomos. Cuando salimos al lomo del otro lado, Fito venía algo retrazado y este era el punto donde debíamos separarnos, así que me puse a revisar las faldas con los prismáticos y el Félix vio uno un poco abajo, pero a tiro. Le puse la mira y sólo me daba la cabeza, estaba oculto por un palo y unas ramas y como Fito venia saliendo de la falda, me decidí a no esperarlo y cedérselo para su debut, ya que era muy probable que el venado ya nos hubiera sentido. Le puse la mira en la base del cráneo y solté el tiro que lo hizo desaparecer, pero al alzar el rifle de nuevo vi otro macho algo más chico que salió del mismo sitio. El primero, si bien no lo vi, era seguro que lo tenía planchado y en el suelo, así que como pude, traté de enseñarle a Fito el otro venado y le indicaba con las manos que eran dos. No sé si no me entendía o qué, pero apuntaba y no veía nada, le mandé de regreso a su guía para que se lo señale, pero nada, no lo podía ver y el venado ya estaba bastante nervioso. Fito me hizo la señal de que lo liquide, pasándose el dedo por el cuello de lado a lado o me quiso indicar como que ya no tenía más fuerzas y decidí tirar el segundo. Lo tenía de frente y decidí hacerle un tiro de pecho, pero la bala me salió un poco alta y le pasó entre los cachos y lo descaderó. El venado se quedó noqueado, pero al poco rato intentó escapar con las patas delanteras y me dio blanco de costado y le metí un segundo tiro en el codillo, que esta vez si, lo dejó en el lugar.
El 50 % de la cacería estaba terminado para mí, Fito llegaría al lugar de los hechos e intentaría seguir cazando, y yo tenía que entrar a descolgarme al hueco y subirme los venados al camino, era un lugar horrorosamente infestado por espinas y una mala hierba que se llama en el lugar leche leche, tiene un látex o sabia que es como un ácido y donde te cae, te hace unas llagas muy dolorosas en cuestión de minutos. Félix me ayudaría, pero era una ardua tarea.
Cuando logramos llegar donde estaban los venados, pude comprobar que el primero era un ocho puntas, grueso y cacho negro, el tiro le entró por el cachete y no sintió nada, menos mal el trofeo estaba intacto, ya que la bala le salió por una oreja. En cambio el otro, y a pesar de dos tiros bien puestos, estaba aun con vida, me acerqué al remate cuchillo en mano y le dije a Félix que lo sostuviera, al clavarle el cuchillo el venado logró zafarse y me metió una patada en el pecho que me dejó sin aire y me rompió una costilla. Las fotos de rigor y a tratar de subir, eran ya como las 7.30 de la mañana y llegamos al camino como a las 11 y muy cansados.

Cuando llegó Fito, sin que lo acompañara la suerte, nos tomamos nuevas fotos y empezamos el despanse para aligerar la carga un poco. En otros lugares, llevamos los burros o caballos hasta este punto y cargan los animales, pero hay zonas, como la del relato en que o no hay bestias o no tienen acceso por lo difícil de los caminos.
La verdad cazamos a la entrada del sitio y yo no tuve oportunidad de conocerlo en esta primera incursión, pero por la abundancia de fauna, pensamos que era un muy buen lugar, a pesar que habían cazadores de la zona, no estaban muy enviciados y el lugar prometía nuevas incursiones. Por lo general, compartimos la carne con los lugareños, especialmente las partes donde han caído los tiros, y el resto lo dividimos entre los demás cazadores. Como un venado estaba con las piernas destrozadas y el remate fue en la paleta, decidí sin consultarle a Fito, que un venado lo dejaríamos con los hermanos Susanibar y el otro nos lo llevaríamos nosotros. Esto por las razones antes expuestas y porque era la primera vez que llegamos al lugar, nuevos amigos, etc. En contra parte el otro venado, a parte de ser mas grande, estaba totalmente sano, ya que el tiro fue en la cabeza, por lo que pensé que dándole la mitad a Fito, sería más que suficiente. Pero no fue así. Llegando al poblado, los hermanos Susanibar prepararon comida, trajeron cervezas y Fito, sólo quería partir, y yo le recomendaba algo más de diplomacia, por el futuro de nuestras incursiones. Cuando se quiso subir el venado de los muchachos al carro, yo le expliqué y puso el grito en el cielo y empezó una agria discusión entre nosotros y con nuestros guías, le dije que se quedara con todo el venado él, pero igualmente no quería sentar un precedente con los guías dejándoles un venado entero, en algo tenía razón, pero, recuerde el lector que ese venado estaba muy maltratado por los tiros. Y con esa actitud, corríamos el riesgo de que nos cerraran las puertas para nuevas visitas. Faltaba recorrer todo el lado derecho y por lo menos para mi, todo o casi todo el lado izquierdo.
Finalmente primó la cordura, les dejamos el venado chico, al que sólo le retiré el trofeo y se lo disequé yo mismo a Félix, quien luego me haría compadre, ya que le bauticé a su única hija y entablamos una relación de amistad que hasta hoy perdura. Fito, fue de alguna manera castigado y no pudo ser de la partida por un tiempo, pero luego volvió a cazar con nosotros sin problemas.
Luis Gerardo Castillo

escrito por manuel delgado luy , marzo 03, 2010
escrito por Luis Gerardo , marzo 03, 2010
Saludos y buena caza!!
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