España.- Guillermo González expone su obra en la Casa de Cultura de Ribadesella hasta el día 31. Muestra cuarenta cuadros de temática muy definida: animales, caza y costumbrismo. Tiene dos pasiones: la pintura y la Naturaleza. «Los animales me gustan mucho y la caza también. Pero me refiero a la caza con mesura: dejando para que siga habiendo animales», explica el pintor. «Pinto esto porque es lo que más conozco, lo que más me gusta», añade. De hecho, tiene una jauría de perros cazadores y una casa que podría llamarse perfectamente museo, pues cada animal cazado por sus perros significa un trofeo y una satisfacción enorme.
La exposición pone de manifiesto que se trata de un gran observador, pues tiene tres cuadros dedicados exclusivamente a la descripción gráfica del corzo, el lobo y el rebeco. Cada detalle del animal es analizado por el riosellano como lo hiciera en su momento y sobre su libreta Félix Rodríguez de la Fuente, que para él fue «el que nos hizo amar más la Naturaleza». Aprendió a pintar de manera autodidacta y enseñó a cazar a sus perros con su propia intuición.
Las técnicas que más usa son el grafito, la aguada, la acuarela, la litografía y el grabado, y no hay superficie que se le resista: incluso hace grabado a buril de temática animal en cuchillos de caza hechos de asta de reno y alce. Como mérito personal se deleita con sus logros: «Oír cazar a mis perros es todo un concierto: hay sopranos, tenores, bajos, barítonos... El monte se calla para escuchar esa delicia», explica. «Esa música se llama latido. Tienes que entenderlo porque esa especie de aullido da mucha información: sabes si es un animal macho o hembra, si está cerca o lejos... Es la caza más antigua», indica. Según González, la caza es «esencial para mantener el buen funcionamiento de los ecosistemas. Hay ecologistas que se pasan defendiendo a los animales, pero es que tienen que entender que la vida está unida a la muerte, que gracias a la muerte de unos hay vida de otros», añade.
En cuanto al costumbrismo, se exhiben cuadros de hombres y mujeres entrados en edad que por algún motivo llamaron la atención del pintor en algún momento. «Yo, de chaval, veía llegar a Ribadesella a las mujeres, acompañadas de un burro, con hortalizas, frutas y demás cosas para vender, los miércoles, y eso era lo que yo dibujaba: lo que yo veía», subraya.
No es la primera vez que expone en la villa. «El año pasado vendí aquí muchos cuadros, a ver este año qué tal». Porque Guillermo González vive exclusivamente de su arte: «tengo ya muchos años y siempre he pintado». Vive «en un lugar privilegiado», Morcín, desde el que observa frecuentemente águilas, osos, corzos, lobos y otros animales. Son su fuente de inspiración: «estoy todo el día con los prismáticos, observando. Mi maestra es la Naturaleza».
La exposición puede visitarse de lunes a viernes, de 12.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas, y los sábados, de 12.00 a 14.00 y de 19.00 a 21.00 horas.

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