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El Gobierno sudafricano se ha tomado muy en serio el problema. La ministra de medioambiente anunciaba esta semana en el parlamento que "se perseguirá a los furtivos con todo". Desde el Ministerio de Defensa se asegura que "al fuego se responde con fuego". Para ello se ha armado mejor a unos 'ranger' que patrullan los parques y que se enfrentan a grupos muy profesionales que actúan con alta tecnologÃa. También se ha involucrado al ejército. La orden ya es tajante: "se tira a matar". Un ejemplo fue en mayo pasado, donde un vehÃculo de ranger fue atacado por ilegales y el ejército se desplegó y consiguió abatir a los tres cazadores. En Suazilandia ha bastado un ejemplar muerto para que se dé orden de "vigilar y disparar a cualquier furtivo que se intercepte". El corredor de Zimbabue, Botsuana, Mozambique, Sudáfrica y Suazilandia es una de las áreas donde más trabajan las mafias del cuerno de rinoceronte.
Demanda asiática
Mientras, los grupos ecologistas miran también al mercado asiático."HabrÃa que pedir explicaciones a China, principal destino del asta de rinoceronte, sobre su actuación para parar este ilegal mercado", dicen. En Asia hay la creencia de que el cuerno del rinoceronte tiene facultades afrodisÃacas. Se emplea también en la medicina tradicional china y en la elaboración de dagas ceremoniales. Es allà donde se vende más del 90 por ciento de este suculento mercado.
Sin embargo, pese al despliegue policial, la matanza de rinocerontes no cesa. En muchos casos las mafias van equipadas con potentes rifles e incluso usan helicópteros. "Se hiere a la presa y luego se vuelve, sabiendo donde está, a rematarla y arrancarle el trofeo", explican desde Medioambiente. La sicosis creada hizo que la semana pasada un vecino estuviera a punto de abatir a otro en una gran reserva del norte al ver un helicóptero sobrevolando su terreno. "Mi marido apuntaba al piloto cuando nos dimos cuenta de que era nuestro vecino", explica Jacqueline Burger.
Desde la asociación privada 'eBlockwatch', trabajan fuerte con las reservas privadas para identificar a ejemplares y sacarlos de las zonas más conflictivas hacia las llamadas áreas santuario. "Es complicado y los costes de desplazamiento son muy altos". Reciben muchas llamadas de particulares para que les asesoren contra la lacra de la caza ilegal.
Por ello, en Sudáfrica se está trabajando sobre diferentes y revolucionarias formas de protección. La última la está realizando la Universidad de Pretoria, que tomará muestra de ADN de los 22.000 ejemplares sudafricanos y pretende hacer lo mismo con las poblaciones de los paÃses limÃtrofes. "Asà podremos seguir la pista de la pieza abatida y su ruta comercial", dicen en la universidad. No es el único ingenioso sistema que se usa, las autoridades han probado también en la reserva natural de Somkhanda a poner GPS a los rinocerontes para tenerlos controlados. "Si observamos que hacen movimientos alocados sabremos que están siendo perseguidos", dicen.
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